REAL MAESTRANZA - 1ª Feria de Abril

El Cid y el natural

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El Cid.

Los diestros El Cid y  Joselito Adame han cortado una oreja de la descastada y floja corrida de Fuente Ymbro. Toros bien presentados pero descastados y flojos que lastraron el primer festejo ferial. Diego Urdiales, sin opciones, fue silenciado. Floja entrada, con poco más de media plaza.


SEVILLA / Corrida de toros

TOROS: Se han lidiado toros de la ganadería de Fuente Ymbro; el tercero lidiado como sobrero por devolución, por inválido, del titular. Bien presentados y de bonitas  hechuras, nobles, descastados y flojos. Destacó el quinto por la calidad del pitón izquierdo.
ESPADAS:Diego Urdiales (de tabaco y oro), silencio tras aviso y silencio.
Manuel Jesús ‘El Cid’ (de azul y azabache), silencio y oreja.
Joselito Adame (de grana y oro), oreja y silencio.
CUADRILLAS: Saludaron en banderillas Fernando Sánchez y Jarocho.
INCIDENCIAS: Poco más de media plaza.


Manuel Viera.-

     Sin duda, un maestro al natural. Con él alcanzó el punto máximo de su expresividad en una faena que resultó estimable con la zurda pero que no consiguió redondear. No obstante, fue con el notable trazo con el que constituyó lo integral de su toreo. Un toreo sostenido, pese a los quiebros, por esfuerzo y la rigurosa fidelidad a su concepto. Una lidia que, de alguna manera, resultó conciliadora. Como un sueño en el que dejarse convencer.

     Porque El Cid no perdió el pulso y consiguió del quinto -un toro de notable pitón izquierdo- lo más interesante de su quehacer: una tanda al natural, con no más de tres y el de pecho, con los que alcanzó momentos de intensidad. Fueron tres naturales de mano baja, profundos, despaciosos, hilvanados, bellos y bien rematados. En otro momento su toreo se aceleró levemente y, aunque con solvencia en lo constructivo, hubo desigualdad en una lidia en que nos quedamos con ganas de más. La contundente estocada, con la que tumbó al toro sin puntilla, certificó la oreja conseguida.

     Con el desfondado segundo anduvo Manuel demasiado tiempo en busca de las distancias. Tanto, que en más de una ocasión el toro le sorprendió en los cites. Quizá le faltó confianza para la apuesta. Al final, el animal terminó aburrido camino de las tablas y el sevillano lo finiquitó de estocada trasera y caída.

     Joselito Adame también paseó un apéndice, acaso debido al ‘cañonazo’ con el que tiró patas arriba al sobrero lidiado en tercer lugar. Un toro de noble calidad en sus embestidas, flojo y rajado. Como toda la corrida de Fuente Ymbro. Descastada y sin fondo, apagada y sosa, aunque mostrasen clase en algunas de sus embestidas. Pero no fueron, ni mucho menos, lo toros esperados y los que desea el exigente ganadero. Eso sí, corrida de bonitas hechuras y notable presentación.

     El mexicano, que tuvo detalles de mérito en el comienzo de la lidia, compuso faena por ambas manos, mejor con la izquierda, en la que arrastró la tela, toreó despacio, ligó, remató con buenos de pecho y se adornó con molinetes y pases por bajo. Faena bien hecha pero de leve sustancia en general. El espadazo fue definitivo para pasear la oreja. En todo caso, lo mejor lo hizo Adame al principiar faena al sexto. Un toreo genuflexo que dejó poso y gustó a la gente. Después, todo resultó deslavazado. Sólo el gran par de Fernando Sánchez puso a la gente en pie.

     La sencillez en la expresión, y un trazo que huye de banalidades para centrarse en la pureza, muy poco, casi nada, lo pudo mostrar Diego Urdiales en esta su única tarde en la Maestranza. No hubo nada para sentir ni nada para emocionar y, sobre todo, para poder gozar con uno de los más puros toreros actuales. El inválido primero no le dio la más mínima opción. El  cuarto, soso, parado y sin humillar, sólo le permitió exiguas muestras de su naturalidad y torería. Muy poco para tanto deseado. A ambos toros los mató mal.


AL NATURAL

Tristes acordes de saxo

Francisco Mateos.-

     A las nueve de la noche estaba colocando la silente almohadilla sobre la moto para regresar a casa. Justo a las puertas del Maestranza. Había recorrido a pie los escasos metros que separan la Maestranza (la plaza) del Maestranza (el teatro). Allí, apoyado en el muro antiguo conservado en la antefachada del Maestranza, un viejo bohemio, con barbas y surcos en el rostro, interpretaba una melancólica melodía a la que el sonido apagado y grave de su dorado saxo imprimía aún más tristeza. Tristes acordes de saxo, mientras aguas abajo languidecía hacia Sanlúcar la tarde dominical sevillana.

     Antes, con sol radiante y luminoso, había llegado a la Maestranza con el espíritu renovado tras la decepción de Resurrección. Pero nada más asomar por los viejos accesos de esta Maestranza, el primer revés: apenas media placita y sin ningún espectáculo deportivo (ni Betis ni Sevilla) esta tarde en la ciudad. El abono sigue tocado y hundido. Ni domingo, ni sol, ni buen tiempo, ni ausencia de fútbol en la ciudad…. Toda la semana bombardeándonos la empresa con noticias sobre una supuesta Sevilla que había hecho suya la plaza, con el pretendido y desbordado interés que existía en la ciudad en voluntariosos actos promocionales, pero que la tozuda realidad desnuda ante nuestros ojos: ladrillo, mucho ladrillo. Ladrillo donde se sentaban viejos aficionados a los que han echado los unos y los otros. Ladrillos de los jóvenes que quizás quieren pero no pueden porque el precio de las entradas es completamente prohibitivo… ladrillos y más ladrillos… ladrillos vacíos e inservibles para hacer dos plazas de pueblos…

     Comienza la corrida y hacen el paseíllo seis varilargueros. Seis picadores, seis. Tan testimoniales y tan suprimibles como el segundo tiro de mulillas que los maestrantes conservan en el paseíllo para llevarse supuestamente los caballos muertos por el bravío de los toros… Picadores que llegaron, montaron y se fueron… sin picar. A este paso, con un tercio de varas en peligro evidente de extinción, los maestrantes tendrán que conservar, junto a ese segundo tiro de mulas testimonial del paseíllo, a dos viejos picadores para recordar en un par de décadas lo que fuera una suerte que se llamaba de varas…

     ¿Y los toros? Como los magos: nada por aquí, y nada por allá. Bueno, en honor a la verdad he de decir que salvaron mínimamente la presencia. Pero hasta ahí. Lo de Fuente Ymbro suspendió con estrépito. Y aunque dos orejas cortaron -El Cid y Adame-, poco queda en el recuerdo. De hecho, dos orejas perfectamente prescindibles por faenas que no hubieran sido premiadas si no es porque Sevilla lleva años declarada en ‘servicios mínimos taurinos’. Rebajas primaverales.

     Me resultaba triste y melancólico ver en una última fila de la plaza a un Salvador Cortés vestido de calle… ¡Cuántas tardes le limpió lo mocos a los empresarios cuando la fecha cogía frío…! Y ahí está, con favores debidos y no repercutidos. Es verdad que ha sido uno de los escasos toreros que se han atrevido a decirle a la cara a la empresa «en mi hambre mando yo, aunque me quede sin comer por tí». Quizá también sea cierto que debería haberlo dicho antes, cuando tenía la cuchara llena de sopa maestrante. Como también es triste ver a El Cid anunciado fuera de farolillos… reconozco que una tarde es suficiente, ¿pero tenía que ser tan despegado de Feria? Otro, el de Salteras, que le ha limpiado los mocos a la empresa muchas veces cuando estaban resfriados, y es verdad que la empresa le ha arrimado también a él un café caliente cuando lo ha necesitado, pero ha bastado que se rompieran los lazos de conexión vía apoderados para marginarlo a una fecha que le hace daño en Sevilla.

     Y así de resignado enfilé esos metros que van desde la Maestranza hasta el Maestranza, camino de la moto que pusiera tierra de por medio de otra tarde, otra y otra, con la decepción del que no escarmienta. Mientras, apoyado en la vetusta antefachada, un viejo músico de ojos cerrados, barba blanca y surcos en la cara, que en su época soñara con escenarios y plateas de sinfonías y palmas, lanzaba al aire tristes acordes de saxo.


LA VOZ DEL ABONADO

Toros que dan lástima

Unión Taurina de Abonados de Sevilla.-

     Qué triste es contemplar como en esta Fiesta tan maravillosa, mucha gente se empeña en cambiar el papel del protagonista principal que es el toro. En estos tiempos, la mayoría de los ganaderos se empeñan en satisfacer a los monopolios dominantes y a los toreros, olvidando quién es el que paga, olvidando que es al público y al aficionado a los que tienen la obligación de ofrecer emoción, casta, clase, fuerza y bravura en sus toros.

     El ganadero Gallardo (en tiempo criador de animales encastados con los cuales los aficionados hemos pasados muy buenos ratos), ahora esos bonitos toros externamente bien presentados, resulta que su comportamiento en el ruedo transmiten pena, dan lastima. Esto es lo que hemos presenciado esta tarde en Sevilla. Las doce varas han sido simuladas, puro teatro. Animales que deambulaban por el albero, escasos de fuerza, nulo poder y cero casta. Toda la corrida era puro aburrimiento. Lentitud desesperante sin atisbo alguno de calidad en la labor de los diestros.

     Destacaremos tres ocasiones que al menos nos hicieron despertar del letargo. Un gran par de banderillas de Fernando Sánchez al sexto- Una buena -una sola- tanda de naturales de El Cid al quinto. Y la pinturería y maneras muy toreras de Joselito Adame. Pare de contar. Urdiales, apático, lento, premioso, aunque en su descargo indicar que sorteó el peor lote.

     El Cid, dubitativo con sus dos toros, alternando algún muletazo estimable con otros despegado, enganchones y buscando el aplauso fácil de una parroquia que no olvida su pasado, pero siendo consciente que el tren se le marcha poco a poco. Oreja fácil. El otro trofeo de la tarde se lo otorgó la señora presidenta a Adame, atendiendo petición minoritaria y poniendo el listón tan bajo como en Olivenza.

     Queremos resaltar desde aquí algo que día a día se comenta más entre los aficionados. Nos referimos al peso de los toros en Sevilla. Un peso es el que marca oficialmente la tablilla y otro el que aparenta el animal. Esta tarde, existían dudas más que razonables sobre el peso de algunos toros y los rumores están en la calle sobre lo que ocurre en los reconocimientos. Exigimos claridad o que de una vez por toda se suprima el peso y los toros a lidiar sean declarados aptos en función de la edad y del trapío acorde con su encaste.


GALERÍA GRÁFICA (FOTOS: Matito)


OTRAS IMÁGENES (FOTOS: Eduardo Porcuna)


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