GALLEANDO

Entre lo que pasó, gustó y no gustó en la Feria de Abril

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El triunfo de Escribano con los 'miuras', lo más emotivo. (FOTO: lopezmatito.com)
El triunfo de Escribano con los 'miuras', lo más emotivo. (FOTO: lopezmatito.com)

«…La suerte, que es esquiva pero sonríe a quien la busca, se alió con un modesto torero, olvidado aquí y exiliado en la Francia y América taurina, para que en sólo veinticuatro horas le cambiara la vida. La faena de Escribano al extraordinario ‘Datilero’ fue lo más emotivo de la sorpresiva y buena corrida de Miura…»

Manuel Viera.-

     Hay maneras absolutas de ver las cosas. Así que, entre lo que pasó, gustó y no gustó, bascula el contenido de una Feria de Abril donde se recuerda lo mejor y se difumina lo peor. Me ha producido un enorme placer el triunfo incontestable de dos sevillanos que acataron la necesidad del esfuerzo, determinaron no rehuir de su oscuro presente y esperaron, con despiadada serenidad y enorme confianza, la respuesta en el destino. El reto era complicado; sin embargo, Nazaré y Escribano, lograron con sus éxitos cambiar el guión de un ciclo que transcurría por el camino de la mediocridad tras la contundente Puerta del Príncipe de un ambicioso Juli que no pudo, después, convertir en gesta su pretendido gesto con los ‘miuras’. Y el conseguido, en el último suspiro, por Manzanares la tarde de su desesperante ‘encerrona’, superada por la sensibilidad de Sevilla que le aupó el ánimo y le produjo el arrebato para que se hiciese el milagro.

     La suerte, que es esquiva pero sonríe a quien la busca, se alió con un modesto torero, olvidado aquí y exiliado en la Francia y América taurina, para que en sólo veinticuatro horas le cambiara la vida. La faena de Escribano al extraordinario ‘Datilero’ fue lo más emotivo de la sorpresiva y buena corrida de Miura. Me llamó la atención la verdad del toreo de Nazaré con el excepcional cuarto toro de Victoriano del Río, y me entristeció que la deseada puerta que conduce a la gloria se la cerrara en el último momento tras la insegura apuesta con la espada. Puerta del Príncipe que atravesó también un centauro llamado Ventura gracias a ‘Pegaso’. Su caballo torero convirtió el gesto de lidiar la corrida de Bohórquez, en solitario, en eminente triunfo.

     Me apasionó el lirismo expresivo del capote de Morante, fabuloso intérprete de una media verónica a pies juntos interminable y eterna. Una media que pareció tocar techo estratosférico en su empeño de elevar la emoción por encima del umbral de lo imposible. Histórico toreo de capa no completo con una muleta que se le resiste a expandir su genial tauromaquia, esta vez, quizá, por falta de toros. Castella, tras sumar algún punto, sigue sin ilusionarme. Talavante me siguió despintando con un toreo que se quedó, otra vez, sin acabar. Me dejó indiferente El Cid y Daniel Luque en su ‘mano a mano’ con los ‘victorinos’; ni toreros ni toros le dieron a la tarde su sentido. Sin embargo, salvó su feria Luque con un sobrero de Parladé el día de los flojos toros de El Pilar, con los que El Cid dejó su toreo sólo en la superficie. Y Perera -mala feria la suya- hizo su acostumbrado esfuerzo en una faena de reducido interés y mera contemplación.

     Me he vuelto a sentir cerca de Padilla tras demostrar argumentos sólidos y convincentes y una enorme ambición. Me gustó la solidez y solvencia de Rafaelillo, Castaño y Ferrera. Me gustó menos David Mora, al que le faltó mayor reposo y mejor acople con los toros de Fuente Ymbro, con los que Curro Díaz quedó inédito y López Simón anduvo incompleto y desigual con el bravo ‘Histérico’. Leandro me pareció desubicado e indeciso con la decepcionante corrida de Cuadri. Sí me proporcionó deleite Jiménez Fortes, pero no me emocionó pese a su demostrado valor. Comprendí la sintonía del público con El Fandi tras verle en escena clavar sus espectaculares pares de banderillas, y casi no me acuerdo del estrambótico toreo de El Cordobés.

     Atisbaron un esperanzador toreo a caballo Valdenebro, Palha y Manuel Manzanares en la matinal de rejones, y me sigue ilusionando Lama de Góngora, al que espero el próximo domingo con igual deseo.

     En cuanto al apartado ganadero me sorprendió la gratificante bravura y extraña nobleza de cuatro toros de Miura, con un sobresaliente ‘Datilero’, acaparador de premios. Notables también en su conjunto las corridas de Victoriano de Río y Fuente Ymbro. Buenos toros, sueltos, de Daniel Ruiz, Torrestrella, Núñez del Cuvillo y Parladé; y decepcionantes encierros de Cuadri y Victorino Martín.

     Mejoró algún que otro punto la presentación, aunque para ello trabajó a destajo el camión de Ellauri devolviendo al campo toros rechazados por falta de trapío.


*Manuel Viera es redactor y responsable de las crónicas de Sevilla Taurina, así como colaborador taurino de Punto Radio en Sevilla y Utrera. (manuelviera.com).

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