Mítica ganadería sevillana

Partido de Resina ante el reto de su futuro

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Un toro típico de Partido de Resina. (FOTO: Eduardo López)
Un toro típico de Partido de Resina. (FOTO: Eduardo López)

Los ‘Pablo Romero’ de Partido de Resina se revelan ante el destino y siguen manteniendo viva la sangre de una de las casas ganaderas míticas de la provincia sevillana. Tras superar varios problemas que han mantenido a este hierro al borde del abismo los últimos 15 años, actualmente lucha por buscar su sitio propio dentro de la Fiesta.

Eduardo López.-

     Para hablar del hierro sevillano de Partido Resina es inevitable mirar hacia atrás, ya que es uno de los encastes que ha sufrido menos variaciones genéticas de la cabaña brava actual. Su procedencia se remonta a 1840 en manos de Francisco Gallardo y hermanos. En 1870 es adquirida por Rafael Laffite, pasando en 1885 a Carlos Conradi. Poco tiempo después pasó gran parte a Felipe de Pablo Romero, que definitivamente él y sus herederos representarían la ganadería hasta el año 1998 que fue adquirida por Partido de Resina SL, con José Luis Algora como representante.  

     Hoy día se encuentra en la marisma, cerca de Villamanrique de la Condesa, sin olvidar la mítica finca ‘La Herrería’, en Sanlúcar la Mayor, donde pastaron durante años estos espectaculares animales. Son el producto de la unión de castas tan antiguas como Cabrera, Gallardo, Jijona, Vazqueña y Navarra. Por lo general, predominan los negros y los cárdenos en todas sus variantes; el resto de capas prácticamente se ha perdido, ya que el negro es el color dominante.

     El toro de Partido Resina es imponente en su salida, con mucho trapío. Normalmente, a pesar de su fama de fiero, suele perdonar mucho una vez que hace presa. Morfológicamente en su conjunto tiene una forma armónica, con un pecho amplio, mucho morrillo, hocico achatado, con astas prominentes y astifinas -en ocasiones aparecen toros veletos-, de patas fuertes y bajos de manos, con ojos almendrados. Estas características tan específicas hacen de él una estampa única.

     La ganadería está en una etapa muy esperanzadora y con capacidad para remontar, pese a la incomprensión de algunos. Todo se fragua en el esfuerzo que mantienen los representantes de este hierro, admirado tanto dentro como fuera de España. Realmente ha pasado por momentos difíciles: consanguinidad, problemas en las manos, casos de brucelosis, y por supuesto el concepto del nuevo modelo de toro. Todas las ganaderías están sometidas a un exquisito examen buscando el toro-tipo de esta casa ganadera, que en muchos casos va en detrimento del encaste, pero el toreo evoluciona y las ganaderías que no se adapten quedarán fuera de juego.

 


Todo es laborioso y costoso, y además no es de las ‘ganaderías comerciales’. El mercado se le cierra.

 

     Ya casi superados todos esos inconvenientes, se trabaja en buscar los parentescos más lejanos para evitar consanguinidad, y una exigente selección de forma que tenga que subir peldaño a peldaño en las fases de la tienta para poder ser vaca de vientre.

     Todo esto no es cosa de pocos años; se necesitan generaciones para evaluar el desarrollo de la selección. Actualmente están apareciendo brotes verdes que invitan a ser positivo ante el futuro, sobre todo en varias corridas lidiadas en los últimos años. La ilusión parte en cada animal herrado, que ya llevan impreso el carácter de sus congéneres, seleccionados con el mayor rigor posible. Todo es laborioso y costoso, y más aún teniendo en cuenta que no podemos incluir a Partido de Resina en las llamadas ‘ganaderías comerciales’. El mercado se le cierra. Además, el número de festejos anuales ha disminuido y por si fuera poco nos encontramos que los costes de alimentación han duplicado su precio. Esto hace que el mantenimiento de una ganadería como esta mítica sevillana sea una odisea, pero por encima de todo está la recompensa del trabajo bien hecho, por la ganadería, por el toro y por nuestra Fiesta.

     En un encuentro con José Luis Algora y para que sirva como anécdota, no pude evitar preguntarle qué toreros van a tentar a la finca de Partido de Resina (Pablo Romero); la respuesta fue una sorpresa. En mi caso no me podía imaginar que toreros más ‘clásicos’ aparecieran por la finca. La respuesta fue que de todo un poco. Mi sorpresa fue mayor aín si cabe cuando comentó que recientemente Manuel Benítez ‘El Cordobés’, con su avanzada edad, había estado tentando en la finca, y recordaba que una vez lo anunciaron con Pablo Romero. La inquietud del torero hizo querer ver antes en el campo los toros que iba a lidiar, pero el ganadero de la época dijo que si quería verlos sería en la plaza, y por consiguiente Manuel renunció a torearlos.

     Superando día a día las desdichas que han acompañado a esta ganadería, aún podemos seguir disfrutando de ese majestuoso animal en el campo sevillano. Las inquietudes y la forma de entender la crianza del toro de la organizada ganadería Partido de Resina nos hacen soñar con un próspero futuro.

LA FICHA

   
  • Divisa: Azul celeste y blanca.

  • Antigüedad: 8 de abril de1888.
  • Finca: ‘Partido de Resina’, en Aznalcazar (Sevilla).

Fue formada por Rafael José Barbero con vacas Jijonas y sementales de Cabrera, de quien la adquirió en 1870 Rafael Laffitte y Castro. En 1885 fue vendida a Carlos Conradi, de quien pasó gran parte ese mismo año a Felipe de Pablo Romero. En 1906 pasa a Felipe de Pablo-Romero y Llorente, y en 1943, tras su fallecimiento, a sus hijos. A partir de 1944 se anuncia a nombre de José Luis y Herederos de Felipe de Pablo-Romero. En 1956 se forma una sociedad familiar de la que se nombra gerente a José Luis de Pablo-Romero y pasa a anunciarse Hijos de Pablo Romero. En 1975 le sucede su hijo Felipe, y por fallecimiento de éste en 1979 pasa la gerencia a su hermano José Luis. Desde 1986 pasa a pertenecer en exclusiva a Jaime de Pablo-Romero y Cámara. En 1997 adquiere la totalidad de la ganadería la sociedad Partido de Resina SL, conservando en la misma finca todo el ganado, hierro, antigüedad, señal y divisa.

 

 


GALERÍA GRÁFICA (Eduardo López)

Los hierros al fuego vivo para el herradero.

Inmovilizando al becerro en el cajón.

Marcando al becerro con el hierro y el número.

Un serio ejemplar de Partido de Resina.

El toro cárdeno, chato y 'guapo' de Pablo Romero.


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