Cambios que no convencen

Las novilladas de promoción

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Las volteretas, señal de la inexperiencia de los noveles. (FOTO: Eduardo López)
Las volteretas, señal de la inexperiencia de los noveles. (FOTO: Eduardo López)

«…los novilleros parecen figuritas del toreo. Vienen con la lección aprendida y trajes y trastos nuevos. Sólo se les ve la inexperiencia a la hora de matar; en lo demás, se las saben todas. Con el formato de terna de este año, creo que se ha eliminado cualquier atisbo del romanticismo del pasado. Era preferible el formato de 6 para 6. Una sola bala y a jugársela…»

Ignacio Sánchez-Mejías.-

     Si la memoria no me falla, cosa ya bastante frecuente, en las primeras novilladas de promoción, el descuento por sacar el abono era del 50% del precio en taquilla. A pesar de lo económico que era, mi entonces colega, Luis Giménez, nos sacaba grada de sombra para después dar el salto y «así el cubatita lo paga Canorea», decía. Al terminar nos íbamos a Triana, al ‘Sol y Sombra’, donde chalábamos son su encargado consorte, Mario, de los resultados del festejo. Esto duraba poco, porque Mario era más de Emilio Muñoz que ‘El Aguardientero’, y siempre acabábamos hablando del maestro. Con decirles que hasta le gustaba en el anuncio ese que hizo con la cantante Madonna…

     En esos tiempos, los debutantes sin caballos parecían eso, novilleros sin caballos. Muchos con los trajes alquilados, que se ajustaban poco y los trastos usados. Con la ilusión, las ganas y la inexperiencia por bandera, nos brindaban unos festejos muy entretenidos. Recuerdo uno que se fue a pedir permiso a toriles, parecía que a la misma cabeza de toro que los preside. Orientado por los clarineros, volvió a cruzar el ruedo abochornado, para pedir permiso al presidente.

     Desde hace algunos años, los novilleros parecen figuritas del toreo. Vienen con la lección aprendida y trajes y trastos nuevos. En muchas ocasiones sólo se les ve la inexperiencia a la hora de matar; en lo demás, se las saben todas. Con el formato de terna de este año, creo que se ha eliminado cualquier atisbo del romanticismo del pasado. En mi opinión, era preferible el formato de 6 para 6. Una sola bala y a jugársela. Las ternas es lo que le quedaba para parecerse a una corrida de toreros consagrados, de esos que hacen un gesto desde el callejón después de no triunfar con el primero, como diciendo «aún queda un toro en chiqueros». Ya me los estoy imaginando: otro novillo, otra oportunidad… otra vez será.


*Ignacio Sánchez-Mejías es economista, auditor de cuentas, socio de SMT Auditores y profesor asociado de la Universidad de Sevilla / Publicado en el blog ‘Desde el tendido 2’ de ABC-Sevilla.

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