REAL MAESTRANZA - 2ª novillada promoción

Brandon Campos convenció al público… y al presidente

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Brandon Campos ha realizado lo más destacado en la segunda novillada de promoción. El mexicano, perteneciente a la Escuela de la Fundación ‘El Juli’, cortó las dos orejas del noble y buen novillo de Guardiola lidiado en tercer lugar. Héctor Roberto y Ferrater Beca se mostraron desconfiandos en faenas sin contenidos.

LA FICHA

 

ERALES: Se han lidiado erales de Herederos de Salvador Guardiola, aceptables de presentación, aunque de diferentes hechuras, nobles y sosos. Destacaron primero, tercero y quinto.
  

NOVELES:Héctor Roberto, de la Escuela de Écija, de blanco y oro, silencio y silencio.
Ferrater Beca, de la Escuela de Sevilla, de verde y oro, silencio tras aviso y silencio.
Brandon Campos, de la Escuela ‘Fundación El Juli’, de blanco y plata. dos orejas y palmas tras aviso. 

CUADRILLAS:
Saludó en banderillas el sevillano Rafael Guerrero.

 
INCIDENCIAS: Media plaza.

 

 

 

 

SECCIONES

GALERÍA GRÁFICA
(Eduardo López)
AL NATURAL
A pesar de todo

 

Manuel Viera.-

     Esta noche el palco, otra vez, se dejó arrastrar por la desbordante cascada de pañuelos y voces festeras para precipitarse de inmediato en la concesión de un premio que no es de Sevilla. Aunque la clave, sin embargo, no estuvo en la decisión, sino en la falta de criterios que conduce a la equivocación y el patinazo presidencial. Hoy Fernández Figueroa se equivocó, y equivocó a un mexicanito que con un solo apéndice en sus manos ganado a ley hubiese sido el tío más feliz del mundo. Pero se encontró con dos, nada más y nada menos que en la Maestranza y, claro, le supieron a gloria bendita.

     En realidad, Brandon Campos estuvo bien con el buen novillo de Guardiola lidiado en tercer lugar. Fue una faena en la que integró el pase diestro en una colección de muletazos con los que conjugó su extraordinario valor y buen gusto. El mexicano, perteneciente a la Escuela de la Fundación ‘El Juli’, encandiló a una gente que se le entregó tras la muestra de pases de mano baja, armónicos, hilvanados y rematados. Faena, más de derecha que de izquierda, en la que expuso todo un extenso muestrario de muletazos. Circulares, manoletinas, cambios de manos… y una estocada caída fue suficiente para convencer al público y al presidente. Dos orejas.

     Con el sexto, encastado y complicado, no fue igual y el trasteo transcurrió discontinuo, alternando muletazos con gusto y otros que resultaron punteados. Deshilvanada faena que no supo finiquitar con la espada.

     Lo demás tuvo poca historia, porque Héctor Roberto, el salmantino perteneciente a la Escuela Taurina de Écija, careció de algo tan necesario para los que aspiran a ser torero como es el valor. Pese a su portagayola. Con el noble primero anduvo mejor con la derecha que con la zurda, aunque su quehacer careció de contenido. Con la espada, muy mal. Y con el cuarto, un eral sin clase en sus embestidas aunque sin demasiadas complicaciones, anduvo a la deriva. Las piernas no hacían caso a las órdenes de la mente, y así es imposible. Mató con brevedad.

     Tampoco Ferrater Beca, perteneciente a la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, demostró la más necesaria cualidad para llegar: valor. El sevillano, que mostró lo mejor de su toreo con el capote, no supo después resolver las complicaciones de un eral que embestía a su aire. Le costó un mundo quedarse quieto durante un trasteo que no tuvo relieve. Mató mal. Al quinto, noble y soso en sus embestidas pero sin molestar, le realizó una faena agresiva en la que ni siquiera supo ocultar su preocupante desconfianza. Con la espada volvió a fallar.


AL NATURAL

A pesar de todo

Francisco Mateos.- 

     Cada día me sorprendo más de la fuerza que sigue teniendo la Fiesta de los toros. Una Fiesta maltratada desde dentro y desde fuera, y que sin embargo no hay quien consiga derribarla. Recuerdo aquellos festejos de promoción donde se registraba una importante entrada. La de los festejos actuales fluctúa mucho. El jueves pasado se encendieron las alarmas, con poco público; hoy, en la segunda, la cosa ha sido distinta. Media placita. No está mal, pero ha habido años mejores. Habrá que esperar a que se celebren los festejos de la segunda quincena de julio para valorar realmente el público asistente y poder valorar la tendencia.

     Hace unos días expresó en un artículo Ignacio Sánchez-Mejías una reflexión sobre este ciclo de novilladas con picadores que me pareció muy acertado. Yo también recuerdo aquellos vestidos decoloridos, aquellos que le quedaban manga por hombro a algún que otro chaval, con arrugas que no se rellenaban,… chavales que venían con ilusión y apenas padrinos a jugársela a una carta. Me gustaba más aquello de sólo un eral, más que el invento de este año de dos erales por chaval. Y recuerdo aquel cartoncito -alguno guardo aún- que se compraba cuando era empresario Diodoro Canorea, con cinco pestañitas para los cinco festejos, de forma que te iban cortando una pestaña en cada festejo, y que tenía un 50% de descuento sobre el precio de taquilla comprando este cartón-abono; ahora, sus herederos no les hacen descuento ni a los chavales de Aula Tauirna o Tertulia Taurina Universitaria.

     Por eso digo que me sorprendo cómo esta noche, a pesar del calor, de los incómodos asientos de piedra recalentados, de las mil y una trabas para poder entrar con la clásica nevera de bebidas y comidas, de no haber ‘tarifa plana’ para sol y sombra -sólo dos precios únicos-, y de costar 3 euros dentro la latita de refresco y de cerveza, aún siguen llegando pandillas de jóvenes a estos festejos nocturnos de promoción. Es la fuerza de la Fiesta, sin duda. 

 

 

 


GALERÍA GRÁFICA (Eduardo López)

AVISO a los lectores.

Héctor Roberto.

Héctor Roberto.

Héctor Roberto.

Héctor Roberto.

Héctor Roberto.

Ferrater Beca.

Ferrater Beca.

Ferrater Beca.

Brandon Campos.

Brandon Campos.

Brandon Campos.

Brandon Campos.

Brandon Campos.

Brandon Campos.

  Brandon Campos.  

 

 

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