Mario Aguilar y Miguel Tendero, dos jóvenes a seguir

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Mario Aguilar y Miguel Tendero, dos jóvenes a seguir

Real Maestranza – Novillada con picadores, Domingo 8 de Junio de 2008


NOVILLOS: Se han lidiado novillos de Villamarta, aceptables de presentación, mansos flojos y descastados.

NOVILLEROS:Salvador Barberán, palmas y silencio tras aviso.
Mario Aguilar, ovación y silencio tras aviso.
Miguel Tendero, ovación y silencio.

INCIDENCIAS: Más de media plaza.

Los debutantes Mario Aguilar y Miguel Tendero han realizado lo más destacado de la tarde en un festejo marcado por la mansedumbre y escasa raza de los utreros de Villamarta. Salvador Barberán, que repetía actuación tras cortar una oreja el pasado 18 de mayo, no ha podido ratificar su triunfo debido a la sosería y nula calidad de los utreros tocados en suerte.

Manuel Viera.-

Interesante y convincente es en sí mismo el toreo de Mario Aguilar, e incluso arrebatador por momentos tras torear con gusto de capa y ceñirse el pase diestro con auténtica verdad. Tiene, no cabe duda, este 'manito' mexicano de sólo diecisiete años un buen concepto del toreo, determinado por unas formas puras con detalles que demuestran una exquisita calidad. Y además un valor firme y sereno. Ha demostrado con la faena al segundo ser todo un especialista en torear despacio. Algunos de los muletazos diestros, templados y profundos, han marcado un toreo donde la despaciosidad del trazo junto a sus maneras encimistas lo definen como un esperanzador novillero a tener en cuenta. El trasteo que Mario Aguilar le realizó a su primer novillo, noble aunque flojo y rajado, tuvo momentos emotivos en el toreo a derechas, como ocurre siempre que se mezcla el valor y la verdad, y sobre todo en el detalle de la trinchera y las bernardinas con la que cerró una faena discontinua que no firmó con la espada.

Con el quinto, soso y descastado, al que intercaló algún que otro muletazo de calidad, anduvo firme y acortó distancias hasta que el novillo se rajó. No mató bien.

Lo cierto es que la faena de Miguel Tendero al tercero de la tarde ratificó, por detalles, la calidad en las formas del albaceteño. Comenzada en el momento en que la inspiración del albaceteño se transformaba en un toreo de mano diestra, muy templado, de muleta adelantada en el cite, de pase largo y ajustado, buen compás y notable cintura. El trazo ceñido y hacia delante fue siempre pertinente, pero más destacó aún lentitud de algunos pases, aunque estos no alcanzaron alta nota en su conjunto. Toreo de detalles, donde la trincherilla y el pase por bajo pusieron fin a una faena que no terminó de cuajar. Tras la estocada le ovacionaron lo hecho. Con el sexto, un inválido que se mantuvo en el ruedo pese a las protestas, anduvo con voluntad manifiesta trazando pases y pases sin ninguna emotividad. Todo lo hecho esta tarde por Miguel Tendero tendría más sentido con un novillo encastado y bravo, y no con la descastada nobleza y la cansina embestida de los mansos novillos de Villamarta.

A Salvador Barberán le premió la empresa su anterior triunfo en esta plaza repitiéndolo en esta su segunda comparecencia. Sin embargo, aunque decidido, no terminó de acoplarse con la sosa embestida de primero. Y se contagió de la noble aunque cansina embestida del cuarto, al que toreó sin demasiada convicción a derecha e izquierda sin que los muchos muletazos, bien trazados unos y enganchados otros, levantaran el decaído ánimo del público.

La novillada de Villamarta, de aceptable presentación pero mansa, floja y muy descastada, convirtió la calurosa tarde maestrante en anodina y cercana al bostezo masivo, pese a la voluntad manifestada por los actuantes, tres jóvenes promesas a las que merece la pena seguir.

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