Antonio Pulido: «He tenido presiones de todos: de la empresa y de los toreros»

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El presidente de la plaza cree haber velado por los intereses de todos, incluyendo los del público, «que no iba a ver un espectáculo íntegro». Pulido entiende que los toreros forzaran la celebración del festejo «condiconados porque no había aplazamiento y están necesitados de torear, pero había que razonar con lógica y echar seis toros sobre un barrizal era una locura sin sentido».


Antonio Pulido, junto a su asesor Finito de Triana, abandonaba
la plaza ya de noche, a las 21:20 horas.
FOTO: Javier Martínez.

Francisco Mateos.-

     Tras tres horas desde que comenzó todo el escándalo, el presidente de la plaza de toros, Antonio Pulido, acompañado de su equipo al completo, abandonaba la plaza de toros de la Maestranza.

     Pulido, con semblante tranquilo aunque serio, aceptaba amablemente a dialogar con sevillataurina.es sobre lo sucedido. "El piso de plaza estaba mal, no estaba para torear. Creo que eso no lo discute nadie". Efectivamente, ese punto de partida estaba en común acuerdo los tres espadas con el presidente: Salvador Vega, Salvador Cortés y Daniel Luque manifestaban a sevillataurina.es tras salir a al ruedo que "no está en condiciones. Existen verdaderas lagunas de agua y está muy resbaladizo y enfangado". Sin embargo, los tres espadas, necesitados de torear y un triunfo importante en una plaza tan relevante, intentaron ir 'contra natura' cuando la empresa les hizo saber que o se toreaba, o la corrida se suspendía; no había opción a aplazarlo a otra fecha por decisión unilateral de la empresa que es quien organiza cada festejo.

     El presidente reconoce que "era consciente de que los tres toreros tenían esa presión encima. Yo sabía que la empresa les había dicho que no estaba dispuesta aplazar la corrida, y también sabemos todos que los tres chavales están necesitados de torear del modo que sea. Es mi obligación tener la cabeza más fría que ellos y pensar con cierta lógica".

     Antonio Pulido acordó con los espadas la espera de media hora mientras hacía unas consultas. Así se pasó esa primera tablilla anunciando al público la espera para tomar una decisión. El presidente subió a los despachos de la plaza y a los diez minutos se sacó una nueva tablilla que anunciaba la suspensión, lo que provocó el plante de los toreros en el ruedo, al considerarse que el usía les había engañado al no esperar la media hora y no consultarles la decisión antes.

     "Yo no saqué la tablilla de la suspensión aprovechando un descuido de los toreros, ni mucho menos. Subí a los despachos para hacer una consulta a la agencia meteorológica, y me anunciaron para Sevilla que restaban aún unos 30 litros de agua por caer con un alto índice de probabilidad. En ese momento, decidí en potestad al Artículo 63.2 del Reglamento, suspender la corrida. Hablar de nuevo con los toreros era


Los toreros se asomaban a la plaza por última vez a las
nueve de la noche, ya con los tendidos vacíos.
FOTO: Javier Martínez.

para obtener la misma respuesta; cualquier aficionado sabe que si no se les dejaba torear en otra fecha iban a querer atropellar la razón y torear sobre ese fango", comenta el presidente.

     Pulido ahonda en los factores reales que barajó para alcanzar la suspensión. "Mi obligación es velar por la integridad del espectáculo, comenzando por la integridad física de los toreros. No se les puede echar más peligro a unos hombres que ya de por sí se juegan la vida. Echarles seis toros sobre ese barrizal hubiera sido una auténtica locura y un sinsentido. Admitiendo aún que ellos torearan bajo su responsabilidad, a los toros hay que picarlos y banderillearlos, y también tengo que velar por la integridad física de los hombres de plata y a caballo. Pero es que también hay unos monosabios…".

     Otros aspectos que valoró Antonio Pulido son los relativos a los legítimos derechos de los aficionados. "Una entrada de toros es cara, y el espectador tiene el derecho a recibir el espectáculo en su total integridad. Esos toros no se iban a agarrar al piso y se iba a ver más de un costalazo. Seguro que el tercio de banderillas ni tan siquiera se podría haber llevado a cabo, o sólo con un par y pasando de costado. Los espadas se iban jugar la vida pero en un grado de peligrosidad anadido muy alto, y las faenas iban a ser muy distintas a una plaza con el ruedo seco. En definitiva, el espectáculo que iban a recibir no iba a ser el que creían haber comprado al adquirir sus entradas, sino uno bien distinto".

     Pulido agrega a sevillataurina.es que "aunque al final no llovió, el ruedo seguía igual de mal. Imágínese que hubiera llovido en el primer toro y se tiene que suspender. O que ocurre una desgracia por un resbalón más que probable de algún profesional… Además, tal y como estaba el ruedo de mal, cuando salieran los caballos y comenzara la lidia aquello se iba a poner peor aún. Ya digo que la postura de los toreros venía condicionada porque no tenían más alternativa, no había opción a aplazamiento, y estaban en caliente. Yo no tenía ningún interés, salvo el genérico de todas las partes. ¿Qué gano yo con suspender la corrida? Los toreros y la empresa tienen sus intereses profesionales y


Las furgonetas con los toreros salían hacia el hotel
a las nueve de la noche, ya con la noche echada sobre Sevilla.
FOTO: Javier Martínez.

económicos; ni ni el público los tenemos".

     El presidente de la corrida de toros -tercera suspendida de forma consecutiva- niega que se fuera a detener a ningún torero. "Decir eso es una aberración. Por favor, que estamos en el siglo XXI… Es cierto que los toreros salieron al ruedo y se plantaron allí, bajo la frustración de que se quedaban sin torear en Feria, pero el ruedo estaba como estaba. El delegado y algunos agentes se acercaron para comentarles que aquella postura estaba incitando al público y podría producirse un altercado mayor, y que era recomendable enfriar las cosas. No aceptaron abandonar el ruedo y tanto el delegado como los agentes se marcharon sin problemas y sin obligarles a nada más. El que diga otra cosa está faltando a la verdad. Usted sabe que soy una persona completamente dialogante y muy razonable".

     El acta, que los toreros se negaron a firmar en señal de protesta por la suspensión, se acabó de redactar tarde, sobre las nueve de la noche. Los toreros se marcharon a las las nueve y cinco de la noche, y Antonio Pulido a las nueve y veinte. Sobre el contenido del acta, el presidente aclara a sevillataurina.es que "me he limitado a redactar los hechos y la resolución final. Yo no quería desvelar que los toreros no han querido firmarlo, pero si ya ellos lo han dicho, pues sí, así ha sido. ¿Propuestas de sanción? El acta no tiene por ué quedar concluido en este momento. Está abierto y se pueden incluir propuestas, aunque es algo que es necesario estudiar más tranquilamente; está todo demasiado 'caliente'. De momento sólo está redactada la suspensión, aunque no está cerrado".

     Antonio Pulido se marchaba de la plaza con la plaza en silencio y a oscuras. Su equipo al completo le respaldaba. No ha sido un día fácil y, como él admitía, "había veces que me sentía sólo, desprotegido, con presiones de la empresa y de los toreros".

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