El sevillano Lama de Góngora corta una oreja benévola tras una faena de momentos brillantes, pero culminada con pinchazo y un aviso antes de la estocada. Muy firme y serio toda la tarde el palaciego Pepe Moral, que recibió a su primero a portagayola. El joven Fabio Jiménez dejó algún destello pero sin concretar.
SEVILLA / Corrida de toros
TOROS: Se han lidiado toros de la ganadería de Alcurrucén, bien presentados, de bonitas hechuras nobles y descastados. Muy parado el primero; soso, de menos a más, el buen segundo; malo el tercero; de muy buena calidad en sus embestidas el cuarto; muy parado el quinto; nulo de casta el sexto.
ESPADAS: –Pepe Moral (de verde botella y azabache), saludos y vuelta al ruedo.
–Lama de Góngora (de vainilla y oro con cabos negros), oreja tras aviso y silencio.
–Fabio Jiménez (de verde y oro), saludos tras aviso y silencio.
INCIDENCIAS: Algo más de un tercio de plaza. Fuerte lluvia en cuarto y quinto toro.
Manuel Viera.-
Tuvo la oportunidad única para mostrar una tauromaquia que hasta la fecha no ha sido valorada ni reconocida como merece. Quizá porque las acometidas del toro que le ha tocado lidiar en el tipo de corridas con la que se la ha jugado cada tarde, nada tienen que ver con la nobleza y calidad de la embestida del toro de Alcurrucén por él lidiado en cuarto lugar.
Fue lúcido y profundo el toreo de Pepe Moral, con la derecha. Una lidia coherente con la nobleza de ‘Tonadillo’, ese berrendo en colorao con el que el diestro palaciego tuvo momentos de gran interés con los pies muy asentados en las series de muletazos diestros trazados con hondura y verdad. Un toreo con la derecha de mano baja, hondo y ligado, rematados con notables pases de pecho. Excelso toreo en redondo y una izquierda venida a menos que enfrió el ambiente de un público disperso y a la huída del refugio ante la lluvia. Estuvo bien Moral, pero debió estar mejor con tan ideal toro. Una estocada contraria, asegurada con un descabello, no fue suficiente para que la gente, en otra cosa, flamearan sus pañuelos. Él, por su cuenta, dio la vuelta al ruedo.
El primero fue un toro noble de escasa casta con el que el sevillano de Los Palacios mostró sus intenciones yéndose delante de la puerta de chiqueros para esperar de rodillas y trazar una larga cambiada complicada al quedársele el toro parado a mitad de trazo. La lidia fue toda una demostración de actitud y del constante interés de Moral por dominar unas acometidas reservonas que acabaron al pararse el toro por completo. Lo finiquitó de estocada.
La bien presentada corrida de Alcurrucén, de bonitas hechuras y variado pelaje, adoleció de casta. Sin embargo, hay que destacar también el segundo, un toro venido a más con el que Lama de Góngora tuvo momentos importantes con la mano derecha alcanzando el estimable ajuste, el temple deseado y la ligazón. Fueron series diestras de singular atractivo y algunos naturales de frente para recordar. Un pinchazo antes de la estocada malogró el triunfo que parecía ya obtenido. La oreja concedida sobró.
Paco Lama es un torero extremadamente sensible que parece rezumar torería por cada poro, capaz de hacer suyo el toreo antes de entregárselo a la gente, y así lo quiso mostrar con el buen inicio de faena que le ejecutó al quinto. Pero con este toro no dijo nada, le fue imposible. Nula casta y un marmolillo en el ruedo. De pinchazo y estocada lo finiquitó.
Fabio Jiménez llegó de nuevo -esta vez ya como matador de toros- con el sueño convertido en la realidad de estar donde quería estar. Sabía de la importancia de pisar el albero icono de su más deseada plaza. Por esto, y porque también hay razones de fondo para volver a tan esperada cita, tenía la necesidad del triunfo. Y lo buscó ante un lote infame sin poderlo conseguir. No obstante, fue todo lo hecho una declaración de intenciones que explicó muchas cosas, aunque las más importantes no se deducen, sólo se intuyen. Su toreo desveló una atractiva vena clásica y un sólido saber estar delante de la cara del toro. Tuvo signos evidentes en el hacer de una lidia que no pudo fructificar por las nulas posibilidades de triunfo que le ofrecieron sus dos toros, complicados, sin pasar el tercero, y sin gota de casta el sexto. De todas formas, el poco toreo ofrecido dio como resultado una cada vez mayor y más consciente voluntad de verdad. Mató de estocada a su primero y al último lo mandó al desolladero de dos pinchazos y estocada.
P.D.: Una batucada de antitaurinos molestaban y provocaban, con sus repetitivos y altisonantes eslogan, a los aficionados que acudían a la Maestranza. Y lo hacían muy cerca de las puertas del coso sevillano. Urge a la Junta de Andalucía dictar normas para que estos provocadores muestren su descontento en zonas alejadas de la plaza de toros antes de que ocurra una desgracia.
AL NATURAL
Realidades de la Maestranza
Francisco Mateos.-
Las corridas de hoy sábado y mañana domingo, y la novillada del miércoles, van a dar una perspectiva visual de la realidad del abono maestrante, más el público ocasional y los partidarios de algunos toreros locales en estos días de preferia. Hoy, poco más de un tercio de plaza. El abono y un poco más en base a los aficionados que atrae Lama desde la capital y Pepe Moral desde Los Palacios. Pues eso, poco más de un tercio de plaza, una cifra muy alejada de ese plano de la web de la empresa en los últimos días del abono que mostraban una plaza ‘abonada’ al completo y a reventar, un extrañísimo y sospechoso hecho que sigue sin explicarse, mientras la Junta de Andalucía anda nerviosa buscando excusas de cómo taparlo sin tener que tomárselo en serio. Con la lluvia en el cuarto y quinto toro, la gente se subió a las gradas a refugiarse, quedando los tendidos casi vacíos, con lo que hoy, el aforo cabía en las gradas sin nadie en los tendidos. Mucho le queda por trabajar a José María Garzón. Y eso que este año ha contado con la participación de Morante, y a cuatro tardes, un hito clave para poder mantener el abono y cubrir costes fijos de cada corrida ‘foja’, como las de hoy y mañana. Pero el año que viene (ojalá que no) puede que Morante no sea el sostenedor del abono…
La corrida de Alcurrucén ha decepcionado. Hubo varios ejemplares que doblaron las manos o incluso dieron alguna costalada. Después, en la muleta, en mayor o menor medida, se han dejado. No han sido aprovechados totalmente por una terna necesitada de un golpe en la mesa, aunque se han justificado los tres; nada que objetar. Lama de Góngora ha dejado detalles de calidad en el segundo, aunque una oreja tras una faena ‘compuestita’, un pinchazo, un aviso y una estocada es un balance generoso; pero ya se sabe que el palco que protege el delegado de la Junta, Ricardo Sánchez, es ampliamente generoso en la concesión de trofeos. Bueno en la concesión de trofeos y en presentación de los toros; en definitiva es un placo al que le gusta descaradamente ‘taurinear’. ¿Alguien ha visto a algunos de los presidentes de Sevilla que no esté en todos los saraos taurinos como invitados, y cuando no como primer espada protagonista?
Pero dicho queda que los tres toreros, Pepe Moral, Lama de Góngora y el joven Fabio Jiménez, aunque debieron apretar y apostar más, han dejado cada uno muestras de interés en su toreo que despiertan ganas de volver a verlo entre los aficionados.
LA VOZ DEL ABONADO
(En breve)
Unión taurina de abonados y aficionados de Sevilla.-
(En preparación)
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