¿Y para qué, Morante?

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«…parece lógico suponer que el futuro de Morante no está con quien disfraza de bueno lo malo e inservible para así asegurar un cómodo ‘alivio’ e hipotético éxito en el ruedo. Sin embargo, sí debe buscar a quien exponga su trabajo con decisiones sólidas y determinantes para asegurar actuaciones en la plaza sin problemas de conciencia…»

Manuel Viera.-

     Lo he visto más de una vez en esta temporada que termina, y fue el no va más. Su toreo tiene el valor de los excesos, de la culminación de unas formas que quizás hayan tocado techo. Un toreo que sirve para testimoniar su alcance. Una curva que sube y luego no baja. Más no se le puede pedir a quien parece empeñarse en no trazar aún la línea definitiva de su límite.

     Viéndole torear no cabe el aburrimiento. En su encuentro con el toro evita siempre lo rutinario para añadir la novedad, la improvisación de un toreo tan distinto como genial. Incluso podría pensarse en cierta excentricidad, pero no es así; él lo hace con una seguridad arrolladora, con unas formas puras y un valor envidiable.

     ¿Y quien pone en duda que el toreo tantas veces mostrado es todo un homenaje poético al arte más sublime jamás soñado? Cuando lo hace brotar entre lo enigmático y la transparencia más candorosa, entre lo grandiosamente lento y efímero, deja de ser un sueño para convertirse en la más deseada realidad. Así es quien impone su toreo como referencia del arte. Así es Morante de la Puebla.

     Entonces, ¿para qué quiere a quien se mueve por los cómodos caminos del ‘alivio’ y no modifica su tradicional preferencia por ‘cuidar’ a quien no lo necesita? ¿Ha tenido que llegar, quizá, el fiasco de Sevilla para que se de cuenta que allí, aquella tarde, concluyó el método del escarnio aligerando presencias y mitigando comportamientos con esas exigencias, ambiguas y engañosas, sobre el toro que ha de lidiar? Y lo más triste es que esa forma de actuar se convirtió en El Puerto de Santa María, Málaga… y Sevilla en un ritual carente de lógica, en un intento penoso por encaramar en lo más alto del pedestal unas prácticas fraudulentas para el que paga y lapidarias para quienes equivocadamente se prestan a ellas.

     Así que parece lógico suponer que el futuro de Morante no está con quien, esforzada dedicación, disfraza de bueno lo malo e inservible para así asegurar un cómodo ‘alivio’ e hipotético éxito en el ruedo. Sin embargo, sí debe buscar a quien exponga su trabajo con decisiones sólidas y determinantes para asegurar actuaciones en la plaza sin problemas de conciencia.


*Manuel Viera es redactor y responsable de las crónicas de Sevilla Taurina, así como director del programa ‘Toros y Punto’, de Punto Radio-Utrera. (manuelviera.com).

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