REAL MAESTRANZA - 3ª Ciclo San Miguel

Ángel Jiménez vuelve a ilusionar

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Oreja en el sexto para el sevillano Ángel Jiménez en el día de su alternativa en la Maestranza.

Solitaria oreja para el sevillano Ángel Jiménez en la tarde de su alternativa. El torero de Écija buscó el triunfo en sus dos toros y demostró que su toreo sigue creciendo. Morante se conformó con sueltos detalles en su primero y estoqueó directamente, sin faena, al manso cuarto. El Juli, también silenciado, sufriendo una voltereta.


SEVILLA / Corrida de toros

TOROS: Se han lidiado toros de la ganadería de Daniel Ruiz, desiguales de presentación, mansos y descastados. Noble, con calidad, aunque venido a menos el primero; soso el segundo; complicado el tercero; manso el cuarto; muy complicado el quinto; noble, con movilidad, aunque con final apagado, el sexto.
ESPADAS:Morante de la Puebla (celeste y azabache), silencio y silencio.
Julián López ‘El Juli’ (verde y oro), silencio y silencio.
Ángel Jiménez (de rosa palo y oro), que tomaba la alternativa, vuelta al ruedo tras aviso y una oreja tras aviso.
INCIDENCIAS: Algo más de tres cuartos de plaza. Al finalizar la lidia fue atendido en la enfermería de la plaza El Juli de «herida inciso contusa en región frontal derecha. Se procede a limpieza y sutura de la herida. Se recomienda profilaxis antitetánica. Pronóstico leve».


Manuel Viera.-

     Esto es otra cosa: hacer el toreo de forma diferente a lo habitual viene a establecer un nuevo techo en la definición de una tauromaquia que desemboca directamente en el buen gusto y la emoción. Un toreo que no hace más que multiplicar sus virtudes y ampliar la capacidad de un nuevo matador de toros que estaba llamado a protagonizar, el día de su doctorado, algunos de los momentos más interesantes y bellos de una tarde de mansos y descastados toros, y figuras cansadas.

     No es Ángel Jiménez, ni mucho menos, un torero precipitado. En su concepto hay una suerte de ritmo lento, una torería que, junto a su clasicismo, deja que lo esencial de su toreo se muestre impecable. Ese ritmo despacio y sutil del trazo produce una sensación de gozo que desata en emoción. En una clara manifestación de arte que acaba en placer.

     Un toreo de mano baja y hondos muletazos que denota claramente la expresividad de una tauromaquia distinta. Por esto gusta el toreo de quien a las 18:15 horas se doctoraba en la Maestranza de Sevilla. Morante le entregó los trastos y El Juli fue fiel testigo de la ceremonia. ‘Tirachinas II’, un castaño de 515 kilos de peso, muy noble y embestidas de calidad, herrado con el hierro de Daniel Ruiz, fue el toro de la alternativa, al que el torero de Écija, tras los primeros titubeos y algún que otro enganchón, lo toreó despacio e hilvanado, disfrutó de su toreo de izquierda que, a veces, trazó de forma infinita. Fue faena a más, tanto con una u otra mano, donde el refinamiento que el toreo requiere fue expresado en toda su intensidad. Con el natural, claro y transparente, ora de mano baja hondo y poderoso, ora desmayado y de frente, logró lo más gozoso de una faena malograda con la espada.

     Las ansias de triunfo del nuevo torero quedaron demostradas en la determinante decisión de la portagayola y los vibrantes lances con los que saludó al sexto. Después quedó demostrado el atractivo de un toreo transcendental, por verdad y encanto. Con la derecha surgieron los mejores muletazos, templados, ligados, profundos… con mejor embroque que terminación, pero portentosos y bien rematados con los obligados de pecho. Bajó la intensidad de la lidia con la izquierda, pero fue la estocada quien ayudó a conseguir la oreja que le vino de gloria para sellar la soñada y necesaria continuidad.

     La corrida de Daniel Ruiz, noble como de costumbre, fue mansa y adoleció de casta. La falta de raza complicó unas acometidas inservibles para los que necesitan un toro muy especial para poder expresar su tauromaquia.

     Así que Morante merece no más de cinco renglones. Los necesarios para contar los tres detalles expresados con el noble y soso segundo toro. Con los que quiso alimentar el hambre de toreo de una gente que, otra tarde más (y van…) se quedaron sin paladear las excelencias y el misterio de una tauromaquia casi ya olvidada en el tiempo. Porque con el manso quinto, contrariado, se inhibió de la lidia en los primeros tercios, e inició la faena de muleta con el estoque en la mano para, de mala manera, acabar en un suspiro con el morlaco.

     Tampoco El Juli mostró nada. Con el soso y complicado tercero, tras las probaturas de inicio desistió enseguida. Y con el también difícil quinto lo intentó sin poderle trazar un solo muletazo limpio. Perdió pie al entrar a matar y fue cogido de forma aparatosa sin consecuencias graves.

     Acabó un ‘San Miguel’ demasiado mediocre. Sólo en el recuerdo la emotiva despedida de Sevilla de El Cid y, sin lugar a dudas, la ilusionante alternativa de Ángel Jiménez, un torero a tener en cuenta.


AL NATURAL

Morante y Juli no llenan en Sevilla

Francisco Mateos.-

     Llegaba -como siempre- con la hora muy ajustado al entorno de la Maestranza. Moto aparcada y caminito hacia la Puerta del Príncipe; me extrañó tanto la poca gente en los alrededores de taquillas y Puerta del Príncipe que tuve que mirar el reloj por si realmente había llegado tarde y el paseíllo estaba en marcha. No, quedaban ocho minutos. Miro a las taquillas y no estaba el ‘No hay billetes’. «¿Ha sido la gente extrañamente puntual hoy domingo, menos yo?», me preguntaba. Accedo a mi localidad y nada más me asomo al redondel veo grandes claros. Un tendido de sol despoblado, y una zona de esquina de la sombra con claros. Tras el lleno de ayer -también sin el ‘No hay billetes‘; pero lleno-, con Ponce, Cid y Manzanares, pensaba que hoy domingo con Juli y Morante se rozaría el ‘No hay billetes’… Pues no. Morante -en su Maestranza y con la supuesta fidelidad de los sevillanos que le idolatran- y el todopoderoso Juli, más el añadido de media Écija que arrastraba el novillero que se hacía matador, Ángel Jiménez, no habían conseguido -ni mucho menos- llenar la Maestranza.

     Realmente no le encuentro explicación que Ponce-Cid-Manzanares llenen bastante más que Morante-Juli. ¿Qué está pasando? Morante puede que se haya pasado de frenada esta temporada. Ha toreado mucho para su tipo de toreo; y ha tenido contadísimas tardes de éxito. En Sevilla ha abusado, si cabe, aún más de esa insistente presencia. Lo ‘bueno y breve, dos veces bueno’ que le aplica a sus contadas faenas en las que dibuja el toreo debería aplicarlo también a su insistencia por ser quien toree más en la Maestranza. ‘Lo bueno y poco visto, dos veces más ganas de verlo’. Tiene el invierno para recapacitar estrategia. Pero la temporada sevillana se cierra desvelando que Morante y Juli juntos no son capaces de llenar la Maestranza.


GALERÍA GRÁFICA (Pagés)


OTRAS IMÁGENES (Javier Martínez)

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