REAL MAESTRANZA - 4ª Feria de Abril

En el último suspiro

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Manzanares no ha logrado colmar las expectativas para su encerrona con seis toros en la Maestranza. (FOTO: lopezmatito.com)
Manzanares no ha logrado colmar las expectativas para su encerrona con seis toros en la Maestranza. (FOTO: lopezmatito.com)

José María Manzanares ha logrado cortar las dos orejas del último toro de la tarde, un buen ejemplar de Juan Pedro Domecq. La carencia del toro y el mermado ánimo del diestro alicantino han marcado una ‘encerrona’ preocupante para el torero y decepcionante para el público, que llenó por completo los tendidos maestrantes

LA FICHA

TOROS: Se han lidiado, por orden de lidia, toros de Núñez del Cuvillo, noble y de escasa fuerza; Domingo Hernández, complicado; Victorino Martín, exigente y con peligro; El Pilar, inválido; Juan Pedro Domecq -lidiado como sobrero de uno devuelto de Toros de Cortés-, anovillado, flojo y soso; y Juan Pedro Domecq, noble y con excelente clase.

ESPADA: -José María Manzanares (único espada), de celeste y oro, ovación, ovación tras aviso, silencio tras aviso, silencio, silencio y dos orejas.

CUADRILLAS: Juan José Trujillo saludó tras magnífico par al tercero y lo volvió a hacer tras la lidia del sexto. Lo hicieron también Curro Javier y Luis Blázquez tras banderillear al sexto.

  
INCIDENCIAS: Plaza llena de ‘No hay billetes’.

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AL NATURAL
Manzanares sí tiene techo

Francisco Mateos
DIEZ GANANDO UN PASO
Típico tópico, tópico es

Javier García Baquero
LA CORRIDA, AL COMPÁS
De Trujillo y oros

Fernando Naranjo
LA VOZ DEL ABONADO
En el pecado lleva la penitencia

Union Taurina de Abonados de Sevilla

Una tarde emborronada por la carencia del toro y, sobre el ruedo, impotencia de un torero hundido en el desánimo, inseguro, sin mando y sin espada. Preocupante situación que hacia confirmar los malos augurios tras su espesa tarde del Domingo de Resurrección


Manuel Viera.-

     Cuando la tarde se hacía noche, en el último suspiro, la sensibilidad de Sevilla hizo el milagro. La plaza entera puesta en pie ovacionó a un torero hundido, triste, sin ideas, pensativo, dudoso, cabizbajo y derrotado, apoyado sobre las tablas a la espera de la salida del sexto toro de su ilusionante ‘encerrona’. Duró un día el aplauso apasionado, fogoso, entusiasta, casi maniático, de un público, más que entregado, alocado. Y se produjo el arrebato. Y decidido se fue a la puerta de chiqueros, y a portagayola espero al ‘juampedro’ para ‘levantarse’ y devolverle la ilusión a una gente entregada a la causa. Tres largas cambiadas de rodillas, limpias y transparentes, delantales armoniosos y una media de hinojos hicieron crujir el cemento.

     Manzanares desarrolló con el excelente sexto toro de Juan Pedro Domecq una lidia definida por la lentitud y la hondura del pase diestro, con el que no dejó de mostrar la estética de unas formas brillantes y convincentes. El resultado, una obra de excelsos momentos y bien definida en la que se sumaron las bondades de unas formas donde la exagerada lentitud de los muletazos lo hacían interminables. Un toreo de exquisita solvencia y, por momentos, con la calidad y el encanto de lo singular. Faena caracterizada por la ligazón, la elegancia, ordenada por esa grandeza, que parecía olvidada, del alicantino. Y así, con la profundidad del pase diestro o el trazo lento de los escasos naturales, junto a sus característicos cambios de mano y adornos finales, configuró una faena en la que fue fácil apreciar gusto y personalidad. Zambulló la espada hasta la cruceta en la suerte de recibir y, otra vez, Sevilla embaucada por su toreo, le premió con las dos orejas pese a un descabello.

     Pero volvamos atrás. A la triste realidad. A una tarde emborronada por la carencia del toro y, sobre el ruedo, impotencia de un torero hundido en el desánimo, inseguro, sin mando y sin espada. Preocupante situación que hacia confirmar los malos augurios tras su espesa tarde del Domingo de Resurrección. Lo sucedido ha sido algo tan inesperado que lleva a la creencia de que Manzanares no está bien. Lo primero que sorprendió fue su mala racha con los aceros. El alicantino sólo logró la contundente estocada en el último toro de la tarde. En los anteriores se sucedieron los pinchazos y malas estocadas que, a la postre, mermaba aún más el bajo ánimo del torero.

     Una lástima que la notable calidad del primer toro de Núñez del Cuvillo se viese frenada por la escasez de fuerzas. Y lastima también que Manzanares no avivara más su toreo. Un toreo de hilvanados y lentos trazos y escaso contenido con el que dejó fría a una gente que, pese a ello, le ovacionó. Aguantó las complicadas embestidas del exigente toro de Domingo Hernández en un intermitente trasteo con el que no puntuó.


La faena al manso, peligroso y complicado toro de Victorino Martín le resultó de una dificultad enorme. Embestidas discordantes, aviesas… que necesitaban de una muleta firme y con mando capaz de doblegarlas


 
     La faena al manso, peligroso y complicado toro de Victorino Martín le resultó de una dificultad enorme. Embestidas discordantes, aviesas… que necesitaban de una muleta firme y con mando capaz de doblegarlas. Manzanares atisbó su toreo en algún que otro natural sin lograr al final satisfacer su deseo y el del público. Sí le echó cojones Juan José Trujillo en un segundo par de banderillas con el que hizo sonar la música, y con el que puso de pie al público que llenaba la Maestranza. En este, con la espada se eternizó.
    
     Poco pudo hacer con el inválido toro de El Pilar. No se sostenía en pie. Abrevió y lo mató mal. El quinto, de Toros de Cortés, fue devuelto por su falta de fuerzas y en su lugar salió un sobrero de Juan Pedro Domecq, anovillado, flojo y soso, con el que el diestro de Alicante ni se gustó ni gustó.
     Para resumir la gesta de José María Manzanares bastará recordar su arrebato final. Su decisión le supuso salvar una tarde que se hundía en el vacío como vacía se quedaba una gente ante la preocupante actuación del torero alicantino.


AL NATURAL

Manzanares sí tiene techo
 
Francisco Mateos.-
 
     Una de las mejores calificacions que se les puede decir a un torero para definir su capacidad es que no tiene techo, que no se atisba bien hasta dónde es capaz de llegar, que no parece tener límite su toreo. Sin embargo, tras lo visto esta tarde a José María Manzanares debo reconocer que le he visto su techo, sus limitaciones. Y su toreo se limita al toro de carretón, al que va y viene sin problemas, al que se desplaza y le deja colocarse, el que le deja torear bonito, el que le deja componer una figura estética de profunda belleza,… pero desplazando las embestidas hacia fuera, con la muleta no planchada sino inclinada para ir embarcando la embestida para afuera y dejar colocarse sin agobios para ligar el siguiente muletazo.
  Manzanares, exhausto, se apoya en las tablas mientras el sensible público le ovaciona para animarle antes del último toro. (FOTO: lopezmatito.com)

     Casi a regañadientes se vio medio obligado por los aficionados a meter un toro de una ganadería que no fuera el ‘sota, caballo y rey’ que lidia todos los días: un toro de Victorino Martín. El ganadero de Galapagar consensuó -supongo- con el equipo del ganadero el toro que ha lidiado hoy. Un toro normal, ‘cómodo’ incluso para ser de Victorino… tanto que incluso se ‘coló’ literalmente por debajo del caballo del picador. Sin embargo, ese toro iba a sacar muchas de las características de esta vacada. Sacó complicaciones, no se desplazó como el toro del carretón al que está acostumbrado Manzanares, demandaba mucha firmeza, muchos recursos, y una seguridad y una apuesta muy fuerte. El toro se fue orientando… y terminó desorientando al alicantino. Fracaso de Manzanares con este toro, sin poderle, sin saber qué hacer con él,…

     Lo tenía todo a favor: máxima expectación, plaza llena, la gente entregada desde el minuto cero… era el día de jugárselo todo. Cara o cruz. Así de duro es esto. Entre otras cosas porque el de Madrid, El Juli, le había ganado claramente la partida en Resurrección. La gente fue a más, y a pesar de los toritos flojos, descastados y anovillados varios que les coló Manzanares, aún le regaló una ovación de gala tras fracasar en cinco toros y cuando estaba a punto de saltar el último de la tarde. Y después, una faena a modo, el toro de Juan Pedro que era puro carretón, justo para lo que sabe hacer Manzanares, y ahí, sin que contara cómo y dónde cayera la espada o el descabello, sin mayor o menor profundidad y hondura de la faena, dos orejas benévolas. Encima. Santo es el píublico sevillano. Santísimo. Manzanares tiene techo: el toro de carretón. De momento, de ahí no se le puede sacar.


DIEZ GANANDO UN PASO

Típico tópico, topico es

Javier García Baquero (Ambitotoros).-

     Los tópicos no son verdad ni mentira; son simplemente tópicos, frases hechas que se repiten y se esgrimen contra alguien. Hoy hemos oído un montón. Unos oportunos y otros fuera de lugar. Al lío:
  1. «Corrida de expectación, corrida de decepción». La expectación era formidable. Sevilla tomada por ‘la gran manzana’, restaurantes a revienta calderas, no había aparcamientos ni en superficie no en el quinto infierno. La decepción ha sido menor que la expectación. El dulce final alegró el asunto.
  2. «Cuatro ojos ven más que dos». No sabemos cuántos veedores han ido a ver toros desde Cádiz hasta Salamanca, pero seguro que los de la empresa y los del matador han estado. Menos el de Victorino y el de Juan Pedro titular, una fea corrida de toros. No debe ser difícil elegir un toro en las mejores ganaderías de España con más posibilidades de embestir.
  3. «El Victorino que se deja con el capote es imposible en la muleta, y viveversa». Pues el de lote de hoy lo cumplió: nos gustó en la muleta hasta que aprendió ‘más que Brijan’ (tópico choquero).
  4. «No hay quinto malo»: Pues ni el titular, lesionado, ni el sobrero anovillado de ‘juampedro’, deshicieron el entuerto.
  5. Lo de Garcigrande -Domingo Hernández- es así: en plazas de primera grande y feo; viene del cruce. No fue así lo que salió en esta misma plaza el Domingo de Resurrección. A lo mejor es que Juli los hizo parecer mejores de lo que en realidad eran.
  6. «Para torear bien, la pata palante»: Pues este Manzanares no pone la pierna de salida para adelante ni aunque le empujen la extremidad.
  7. «En encerronas es fundamental la variedad, sobre todo en el capote»: Manzanares nos dijo en la presentación de carteles a la chusma que se estaba preparando a conciencia para la encerrona. La versatilidad del torero de Alicante ha brillado por su ausencia. Hasta el sexto toro no intentó mostrar la variedad del toreo de capote, Tafalleras, chicuelinas al paso, galleos. Ni en la suerte de matar intentó hacerlo recibiendo hasta este mismo sexto.
  8. «La plaza de Sevilla pesa mucho»: Pues la plaza de Sevilla es la que en el sexto toro llevó en volandas a ‘su’ torero a venirse arriba, a la puerta de toriles y a por las dos orejas cariñosas. Sin toreo al natural más que en una serie y sin ser contundente con la espada, Sevilla no lo dudó.
  9. «Lo de Juan Pedro son toros amaestrados y podridos»: Que alguien -reto para el profesor Medina- estudie el índice de toros que embisten de esta ganadería y los sitios donde lo hacen. A lo mejor ayuda a explicar por qué Manzanares dejo como sexto al del hierro de Veragua. A los que dicen lo de amaestrados los ponía yo delante del huracán que fue ‘Guason’. Un toro de premios.
  10. «Manzanares es el niño mimado de Sevilla»: Tópico de nuevo cuño, de realidad incontrastable. Los que sostienen el tópico afirman que la segunda oreja de hoy a ‘Guasón’ es un regalo.
Acabemos por terreros de tópicos: «De esto no saben ni las vacas». Es mi preferido, y es mentira claro.

LA VOZ DEL ABONADO

En el pecado lleva la penitencia

Unión Taurina de Abonados de Sevilla.-
    
     Manzanares esta tarde en Sevilla con seis toros muy elegidos y fracaso total. Que a nadie engañe las dos únicas orejas que otorgaron graciosamente a Manzanares en el último toro de la tarde.
    
     Era una fecha clave en la carrera de este torero y todo estaba preparado minuciosamente para que se produjera un clamoroso triunfo, pero cuando las gestas se fundamentan en bases de barro suelen ocurrir estas cosas, como la de esta tarde en Sevilla. Todo, absolutamente todo, estaba dispuesto para la gran histeria colectiva triunfal del matador, pero siempre se ha dicho que el toro pone a cada uno en su sitio y esta tarde no podía ser menos.
    
     Una plaza llena a rebosar con un público adicto y predispuesto al aplauso fácil, donde se eligen escrupulosamente los toros, donde se ovacionaba a picadores que no picaban, donde toros tan pequeños como el Victorino se colaban por debajo del caballo de picar, donde se lidiaron toros más que terciados y algunos de ellos, como el primero de Cuvillo o el sexto de Juan Pedro, que eran auténticas raspas de sardina. Y eso sin contar el número efectista de Manzanares manifestando públicamente su afligimiento o fracaso al caer el quinto de la tarde para que el público se encargue de levantar un ánimo decaído, para incluso solicitar vuelta al ruedo de un toro nulo en varas, o las dos orejas matando y descabellando mal.
    
     Si Manzanares quiere continuar con su tauromaquia del ‘medio-toro’ y ese toreo desviado y sin profundidad, está en su perfecto derecho. Pero si esto es así hay que decirlo para poner las cosas en su sitio, y en Sevilla ha demostrado su incapacidad y escaso poder para afrontar un reto difícil y que sólo se encuentra reservado a toreros consagrados que dominen todos los encastes y con capacidades varias para mantener seis lidias con la suficiente calidad.

LA CORRIDA, AL COMPÁS

De Trujillo y oros
 

Fernando Naranjo.-

La tarde de sol y toros
se aglutinó en su universo
y arremangose mi verso
para versar sobre todo,
mientras purísima y oros
el turronero de ayer
llegó firme a prometer
y Sevilla se destoca.
El turrón la vuelve loca
y en sus mieles perecer.
 
¡Ay, Sevilla nazarena!
Has perdido la razón
y mi humilde devoción.
Hoy muero por tí de pena;
Maruja, te desmelenas
y aireas hoy tu plumero.
‘Duquesona’ de toreros:
¿has olvidado tu ayer?
No te puedo comprender
y sin embargo te quiero.
 
Malos tiempos para el ‘rey’,
tú, Al-Mutamid, no andas fino…
Hoy no encontrará el camino.
Hoy no fue tu oro de ley.
Hoy no impuso su giley,
le falló su tallador.
Y aquel tercero traidor,
cárdeno como una nube
rebelde cual moto Lube,
le obturó el carburador.
     
Hoy el equipo no pudo
socorrer a majestad
y todo aquello temblar
con aquel galán geniudo,
apretando fuerte el nudo
de algún que otro corbatín,
sin que le llegara el fin
a aquella cárdena capa.
Amarga fuera la etapa
de empacado serafín.
 
Con división de opiniones,
sus fieles adoratrices
no le ofrecieron perdices;
ni aquellos ricos piñones,
hoy aquellas sensaciones
en postrero diapasón,
llegaron con el ‘Guasón’.
Sus adornos cortesanos,
y en doctos cambios de manos,
enloqueció la afición…
 
Y quizás de Puerta Oscura
llegara aquel salvador.
Un antiguo matador,
que en dos tercios de locura
derrochara gloria pura.
En uno llegó al morrillo,
y en el capote dio brillo,
prestando plata de ley
para el que llaman ‘el rey’…
Su lacayo… ¡El fiel Trujillo!

GALERÍA GRÁFICA (lopezmatito.com)

Expectación por Manzanares.
José María Manzanares.
José María Manzanares.
José María Manzanares.
José María Manzanares.
José María Manzanares.
José María Manzanares.
José María Manzanares.
Juan José Trojillo.
José María Manzanares.
José María Manzanares.
José María Manzanares.
José María Manzanares.
José María Manzanares.
José María Manzanares.
José María Manzanares.
José María Manzanares.
José María Manzanares.

José María Manzanares.

José María Manzanares.

José María Manzanares.

OTRAS IMÁGENES (Javier Martínez)

La plaza estaba completamente llena. Tercermundistas algunos accesos de la plaza. El toro en el ruedo y accesos colapsados.
Mientras, el delegado de la Junta y su asesor se lo pasaban bomba. La duquesa de Alba y el teniente de hermano mayor de la Real Maestranza. Eduardo Canorea, junto al burladero, y el diestro Pepín Liria.
Los cirujanos Octavio Mulet y Ramón Vila. Manzanares cambia la espada para la suerte final. Lleno de 'No hay billetes' en el burladero de gráficos.
José María y Manuel Manzanares, padre y hermano del torero. La mano hipnotizadora del banderillero sevillano Curro Javier. Curioso adorno el de este grupo de personas sin ningún tipo de complejos...
Nuestro compañero de HUELVA TAURINA, Vicente Medero. Los picadores aguardando en el callejón su turno de actuación. Muchas aficionadas jóvenes en el día grande de Manzanares.


LOS TOROS, UNO A UNO (Javier Martínez)

El primero, de Núñez del Cuvillo. El segundo, de Domingo Hernández. El tercero, de Victorino Martín.
El cuarto, de la ganadería de El Pilar. El quinto, de Toros de Cortés; devuelto. El sobrero quinto, de Juan Pedro Domecq.
  El sexto, de Juan Pedro Domecq.  

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