Salvador Cortés, «el conquistador de Manizales», regresa a Sevilla

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El torero de Mairena del Aljarafe revive cómo fueron las dos faenas en esta Feria colombiana en la que debutaba y en la que ha logrado salir por la puerta grande. La prensa local colombiana destaca su toreo y se ha hecho un hueco que puede abrirle más puertas en el futuro. Ahora ya sólo piensa en seguir entrenenando y ver su nombre anunciado en Valencia, Sevilla y Madrid, en una temporada que espera poder sumar las 50 corridas de toros.


Salvador Cortés ya se encuentra de regreso en Sevilla.
FOTO: Javier Martínez.

Redacción.-

     Dos que pudieron ser hasta cuatro, han sido las orejas que se ha traido el sevillano Salvador Cortés a Mairena del Aljarafe, de no ser por el fallo con los aceros en su primera faena en la que sacó jugo a un toro que se le paró pronto. La plaza gritaba los 'óles' al unísono en una tarde triunfal. Dos faenas de entrega, fuerza y sobre todo temble y grandeza. Estuvo toda la tarde muy entregado, llegando a cuajar la mejor tanda de derechazos de toda a Feria de Manizales.

     Salvador Cortés, que ha pasado toda la Navidad en Colombia, sin suerte en su corrida en Cali, tenía que triunfar como fuese esa segunda tarde en el coso de Manizales, su última tarde en tierras americanas, la pasado miércoles. En el primero no pudo ser, pero el sexto tenía que ser sí o sí. "En el primero, con la faena importante que cuajé y la estocada, si el toro hubiese caido también le hubiese cortado las orejas, así que en el segundo todavía con más ganas salí a darlo todo a la plaza a costa de lo que fuera. Estaba deseando que llegara ese momento. Llevo muchos días fuera de mi casa y de mi gente, y no he parado de entrenar todos los días ilusionado con que llegara mi tarde. Por eso en Manizales salí a jugármela todo a una carta", cuenta el propio torero emocionado con su triunfo.

     Una emoción que fue mutua con el público que acudió al coso de Manizales. La plaza se fundió en 'óles' y vibraron con su toreo, sensaciones que han calado hondo en el sevillano, al igual que su faena caló en el respetable colombiano. "A 'Extremeño', que así se llamaba el toro de mi triunfo, lo cuajé de principio a fin. Un toro bueno al que cuajé con el capote, lo piqué poco y con la muleta me sentí muy a gusto. Hubo buenas tandas de naturales, lo templé, gustándome mucho y escuchando cómo retumbaban las palmas en la plaza jaleándome. Rematé de una gran estocada. En ese momento no me cambiaba por nadie".
 
     Ahora, ya recién llegado su casa sevillana, el torero de Mairena apenas deja un par de días para recuperarse del cambio horario y seguir con los entrenamientos para una temporada española que espera que sea intensa y logre alcanzar el medio centenar de corridas de toros. Sus apoderados, Melquiades Garrido e Hipólito, trabajan ya para que pueda estar presente en la gran cita española: las Fallas de Valencia. A partir de ahí, Sevilla y Madrid en el horizonte.

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