¿Se acabó el ‘don’?

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El empresario de la plaza de toros de Sevilla, José María Garzón

«…La apariencia cambia: las formas de relacionarse con la prensa, con los aficionados, la comunicación externa, la presentación más innovadora… pero lo importante es el fondo. Y aún queda valorar cuando toque la presentación de los toros que la nueva empresa nos ha preparado… Pero el fondo no cambia mucho. Más juegos de artificio que fondo…»

Francisco Mateos.-

    La época de Diodoro Canorea era otra época; otra época social. También otra época del toreo. Se le conocía a Canorea con el ‘don Diodoro’. Ese ‘don’ englobaba no sólo el respeto general de la época a una persona de destacado rango social, sino otra era de taurinos ‘a la antigua’. El uso del ‘don’ es  complejo. En los pueblos pequeños, el ‘don’ quedaba reservado a un pequeño grupúsculo social: el médico, el cura… y el juez de paz. Había, en todo caso, otro grupúsculo propietarios del ‘don’: terratenientes de la zona o comerciantes importantes del pueblo. Y es que el ‘din’ hace el ‘don’; entendido el ‘din’ como empiece de la palabra dinero.

     Personalmente nunca he usado el ‘don’, ni en los medios en los que he trabajado, ni en la vida personal. Me parece un tratamiento obsoleto. Al igual que para los títulos nobiliarios o cargos (duquesa, marqués, presidente, delegado) siempre uso la tipografía minúscula; a excepción del título Rey, que es para el único que uso la mayúscula. Entiendo que son libros de estilos que van con la condición personal, y siempre que el medio en el que desarrollas la labor te lo permita.

     Tras la salida de Eduardo Canorea de la empresa de Sevilla, cuyos últimos tres años sufrí el veto como periodista taurino local (entiendo que como ‘castigo’ por no someterme a ningún ‘régimen’), se quedó Ramón Valencia en solitario al frente. Recibí de forma inesperada una llamada desde las oficinas de Adriano. Un trabajador de la empresa me llamó y tras el saludo inicial me dijo «don Ramón quiere reunirse contigo». Me llamó la atención de ese uso del ‘don’; mas aún en un trabajador propio. Yo nunca me he referido a Diodoro, a Eduardo o a Ramón con el ‘don’ por delante, sin que ello reste un ápice de respeto hacia ellos; no lo hago con nadie.

     Ahora está otro empresario en las oficinas de la calle Adriano. desconozco si sus trabajadores se referirán a él como ‘don’ José María (Garzón) o no. Porque incluso los propios trabajadores que usaban el ‘don’ con los Pagés, han tenido continuidad ahora con Garzón, en un detallazo de bandera del empresario sevillano. Dudo que Garzón permita que le traten con el ‘don’; ni sus trabajadores ni nadie. Sus ideas más actuales y sus formas más abiertas le avalan. Seguro que ha roto con el ‘don’, que es una muestra pero para mí significativa de romper con un estilo de trabajo, con un modo de actuar, con unas formas de comunicarse.

     Sin embargo, y a la vista de las combinaciones de la temporada de Sevilla que se van conociendo y que esta noche se harán oficiales, el ‘don’ no ha desaparecido. Se ha cambiado la forma, la estética, la apariencia, pero parece que el fondo no ha cambiado. Sigue vigente el ‘don’. El 80% de los carteles -o más- los firmaría el propio (don) Ramón Valencia. Estos carteles no son los que se esperaban, estos carteles son de ‘don’ José María Garzón; no los de José María Garzón. Combinaciones tradicionales, ganaderías de siempre, más excesos de Talavante o Manzanares -entre otros-, carteles de ternas, falta de imaginación para buscar duelos ‘mano a mano’ con mucho sentido, poder optar a alguna corrida en solitario, innovar mucho más en ganaderías.

     La apariencia cambia: las formas de relacionarse con la prensa, con los aficionados, la comunicación externa, la presentación más innovadora y abierta a la sociedad… pero lo importante es el fondo. Y aún queda valorar cuando toque la presentación de los toros que la nueva empresa nos ha preparado… Pero el fondo no cambia mucho, más allá de la recuperación con máxima calidad de la fecha del Corpus, un lógico descuento al abonado o la recuperación del manifiesto de algunas corridas en la Venta de Antequera. Más juegos de artificio que fondo, como el supuesto ‘canal directo’ con  el abonado, que no es más que un buzón de correo electrónico al que enviar sugerencias… Un canal directo es una persona que te atienda, que dialogue, que tome anotaciones y que siga los casos, y después de la gestión que corresponda, se ponga en contacto en un plazo razonable y explique las actuaciones realizadas.

     Habrá que esperar un poco más para saber si este 2026 de estreno de nueva empresa aún seguimos bajo el ‘don’: con la rancia forma de fondo y estructura de los carteles, y con la presentación de los toros; más allá de algunos detalles mínimos.

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