REAL MAESTRANZA - 5ª Feria de Abril

López Simón y el natural

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López Simón.
López Simón.

El madrileño Alberto López Simón le ha cortado dos orejas a una decepcionante corrida, por floja y nula casta, de El Pilar; logró los trofeos en el cuarto y sexto. El francés Sebastián Castella, con los peores toros, fue silenciado. Como se esperaba en un ‘mano a mano’ que no tenía razón de ser en Sevilla, no hubo rivalidad.

LA FICHA

TOROS: Se han lidiado toros de El Pilar, desiguales de presentación, descastados y flojos. Noble e inválido el primero; soso y sin fuerza el segundo; noble y flojo el tercero; tuvo clase en la embestida el cuarto; complicado y sin raza el quinto; y sin emplearse el sexto.ESPADAS: Sebastián Castella (de azul pavo y oro), silencio tras aviso, silencio y silencio.

-López Simón (de gris perla y oro), saludos, oreja y oreja tras aviso.
 
CUADRILLAS: Saludaron en banderillas Domingo Siro, Miguel Ángel Sánchez, Vicente Osuna y Jesús Arruga.
   
INCIDENCIAS: Dos tercios de plaza.

 

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López Simón, a hombros tras cortar dos orejas.
López Simón, a hombros tras cortar dos orejas.

  

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AL NATURAL
Miedo me da…

Francisco Mateos
DIEZ GANANDO UN PASO
La verdad

Javier García Baquero
LA VOZ DEL ABONADO
Entre la mediocridad y el engaño

Unión Taurina de Abonados de Sevilla
LA CORRIDA, AL COMPÁS
Para ir entrando en materia…

Fernando Naranjo
LA PINCELADA
Pérez Indiano

 


Manuel Viera.-

     Con él nunca se sobrepasa el vigor de la emoción. Jamás se exagera el sentido auténtico de cada pase. Con López Simón crece convincentemente el gozo de verlo hacer y decir el toreo. El natural, como catalizador de la faena al cuarto toro de El Pilar, constituyó el hilo conductor de un final excepcional. Naturales acompasados y ligados, coronados por los obligados y rotundos pases de pecho. Brillante recital de toreo zurdo con el añadido de un valor sin tapujos. Poderosa técnica puesta a disposición de un toreo rico en matices y de una expresividad desmesurada. Lo hecho con la izquierda al buen toro de Moisés Fraile, el de más motor de una corrida floja y descastada, tuvo grandeza y hondura, fue bellamente trazado y no estuvo carente de profundidad.

     El contenido de la faena fue, de hecho, amplio e importante, aunque con momentos de intermitencia en el uso de la mano diestra. Incluso cuando apostó, a mitad de faena, por mostrar su característico toreo encimista bajó el nivel. Nos obstante, ya quedó dicho, engendró una colección de naturales cosidos y templados que produjeron el delirio en los tendidos. Cada natural fue un triunfo. Cada remate, un aviso de que algo grande podría suceder. La estocada arriba rubricó el epílogo de una faena merecedora del apéndice que parsimonioso paseó.

     Fue sólo cuestión de tiempo para que la gente acabase olvidando el decepcionante comportamiento de los toros de El Pilar a los que les sobró la ‘absurda’ suerte de varas. Aproximación al caos de unos animales dispuesto a ir un paso más allá en la senda marcada en los inicios de esta Feria por la escasez de casta y fuerza. Una invitación al pesimismo. Una puerta entreabierta al abismo.

     Y en esto que salió el sexto, flojo, sin emplearse en los primeros tercios, y el madrileño, con el veneno de la ambición, muy seguro de sí mismo y obsesionado por el éxito, lo hizo suyo muy al final de un trasteo que transcurría por la senda de la falta de emoción. Y otra vez el natural, el cite de frente, la ligazón, el ajuste de los muletazos, la enorme quietud… El parar el tiempo hasta exprimir la última gota de fuerza de un animal que no la tenía. Manoletinas y una estocada para asegurar el triunfo. Y a hombros se lo llevaron por la puerta de cuadrillas.


Decepcionante comportamiento de los toros de El Pilar a los que les sobró la ‘absurda’ suerte de varas. Aproximación al caos de unos animales dispuesto a ir un paso más allá en la senda marcada en los inicios de esta Feria por la escasez de casta y fuerza


     Y poco más de un mano a mano que no tenía razón de ser. Carente de rivalidad, cada uno fue a lo suyo. López Simón buscó todos los resortes del triunfo, incluida su participación en todos los quites. Castella pareció creer que con tales ‘animalitos’ no había nada que hacer. Y no lo hizo.

     Alberto se pasó por la barriga las sosas embestidas del segundo. Y poco más pudo hacer que terminar con él de una estocada desprendida que necesitó del descabello.

     Castella toreó a la verónica con ritmo y cadencia al inválido primero. Un toro noble, con clases en sus cansinas embestidas, al que el francés supo templar un toreo hecho a derecha e izquierda, muy despacio y con cambios de manos de gusto exquisito. Faena limpia, transparente, pero sin un atisbo de emoción. Se le atascó el acero y todo quedó en silencio. Con el tercero, de iguales características, casi no le dio opción a hilvanar dos pases seguidos. Y el quinto, ayuno de casta, terminó echándose para desesperación del torero francés, que sólo pudo mostrar su estatismo en sus habituales pases cambiados por la espalda citando desde la misma boca de riego en el prólogo de faena.


AL NATURAL

Miedo me da…

Francisco Mateos.-

     Cuando el que nos tenía que dar miedo, pero miedo del ‘de verdad’, del malo, es el toro, miedo me da que nos acostumbremos a este toro que va y viene como si tal cosa, que pasa por allí sin fuelle, sin motor, sino sólo con nobleza y clase, pero sin fuego en su interior. Miedo me da que se dé por ‘normal’ a este toro que no emociona; a este toro de cara anovillada, sin cuajo de toro, sin la presencia que cada tarde se debería exigir en Sevilla. Miedo me da que nos resignemos al «esto es lo que hay». Miedo me da pensar que sea cuestión de ‘pasta’ para que estas ganaderías de reconocido nombre embarquen realmente para Sevilla lo mejor de su finca, porque no me puedo creer que esto que traen sea de lo mejor que crían. Miedo me da que los presidentes tengan miedo a dar un puñetazo en la mesa en los reconocimientos y alcen un «¡hasta aquí hemos llegado!».

     Miedo me da que, tarde tras tarde, los seis varilargueros sólo señalen el puyazo y de inmediato levanten el palo, sin apretar ni necesidad de meter las cuerdas, porque los toros quedan para ser toreados después de ser capoteados. Miedo me da que se sigan anunciando en la Maestranza ‘manos a manos’ (ya lo anuncié en el previo de esta corrida) que no tienen sentido -al menos en Sevilla-, sin nada que dirimir entre los dos toreros, sin competencia ni nada que ganarle el uno al otro. Miedo me da que el año que viene tengamos que volver que padecer la abulia taurina del triste Castella. Miedo me da que nos conformemos con tan poco, y que lo hecho -o mejor dicho, lo ‘no hecho’- por López Simón tenga como premio dos orejas en plena Feria de Abril. Miedo me da a lo que pueda pasar mañana viernes con este listón de exigencias por los suelos y un público ‘flotante’ tan a favor de darlo todo por bueno, porque llegan las figuras. Miedo me da que el mejor cartel de Feria (Morante, Juli, Perera) quede empañado por el pseudo-toro y el aplaude-público.

 


 

DIEZ GANANDO UN PASO

La verdad

Javier García Baquero.-

  1. Nos pide un desconocido ‘tuitero’ que en estos diez lances digamos ‘la verdad’. «Extraña cosa la verdad, cuando no se acepta que hay muchas caras de la verdad y una sola verdad. ¿Tu verdad? No, la verdad y ven conmigo a buscarla; la tuya guárdatela», decía el hermano de Manuel Machado.
  2. Mi verdad, a toro pasado: no me gustaba el planteamiento de este ‘mano a mano’. No tenía sentido. Ni Castella es figura de especial relevancia en Sevilla y el nivel de exigencia para López Simón era cargar la suerte. A priori, el ganado no era el fetén, la verdad. A posteriori, lo mejor de la tarde.
  3. La verdad de Castella no es verdad que entre fácil en Sevilla. Le podía preguntar a Paco Camino, que nunca acabó de entrar en esta plaza teniéndolo todo, cosas de cariño y psicología.
  4. Debe ser dificil ser ‘veedor’ de Sevilla, ir al campo, mirar toros en otoño, esperar que pase el invierno y que luego a casi todos nos parezca mal. Pues la verdad: a mí la corrida de El Pilar me ha gustado de hechuras y juego. Tres toros con orejas: uno, el cuarto, excelente que traía dos y una puerta…
  5. No acaba de ‘romper’ la gente: el abono es un cuarto, dos tercios no había hoy en la plaza. ¿Cuándo se pondrá el dichoso torno y en el tercer toro se anunciará el número exacto (y de verdad) de ‘paganinis’? ¡Ay Panamá!
  6. Castella ha estado bien, muy bien por momentos. Le vemos un problema que no es sólo suyo: lleva a la plaza una faena preconcebida, de mucha verdad, pero falto de un poco de magia, de invento. Al primero le tenía cortada la oreja, maldita espada.
  7. El que me pide la verdad supongo que espera que le demos caña a López Simón. Pues la verdad es que no me apetece: un tío con tanto valor de verdad, que aunque lleva un lustro de alternativa ha toreado cuarenta corridas en su vida, hay que esperarlo, se le pueden perdonar orejas. El madrileño supo esperar y sin música remontó la faena al cuarto. La música lo esperó en el sexto.
  8. Es cierto que el toro cuarto si lo cogen cuatro, quizá cinco, que todos sabemos se va sin orejas; por eso el de Barajas es un aspirante, muy serio y con argumentos, pero aspirante. Figura es otra cosa y otro dinero y otra trayectoria y otro trazo de muletazo. Por cierto, las lecciones del señor Guerra deben ser calladas y fuera de la plaza; alguien se lo debía hacer saber.
  9. De este hierro charro siempre nos gustó más lo grande y lo castaño. El negro que hizo cuarto es de los toros que nos hacen plantear ese ‘apriorismso’.
  10. Y, amigos o enemigos, la verdad no sé si la encontrarán siempre en estos lances. Lo que es seguro que no encontrarán ninguna mentira consciente: no me salen, lo siento. Si lo que quiere es que falte el respeto a El Cid, llame a otra puerta.

 


 

LA VOZ DEL ABONADO

Entre la mediocridad y el engaño

Unión Taurina de Abonados de Sevilla.-

     Pudiera parecer que un festejo donde se cortan dos orejas fue exitoso prevaleciendo la calidad, pero nada más alejado de la realidad. La plaza de Sevilla desde hace varios años se ha convertido en santo y seña de la mediocridad taurina, jaleada por determinados poderes fácticos y mediáticos más interesados en contentar a quien les paga o jalea, que en propagar la verdad y realidad de cada tarde.

     Es engaño la presentación del encierro marcado con el hierro de El Pilar. Animales anovillados del primero al quinto, y además cortos de pitones. El sexto era un mulo en su aspecto, basto y también corto de cara. Toda esta presentación con el visto bueno de la presidenta y su equipo, en la línea de contentar al poder taurino y olvidar al aficionado. Es engaño mantener en el ruedo para su lidia toros completamente inválidos como el primero de la tarde. Es engaño la labor de los lidiadores de ese toro subiendo a las nubes los capotes para que el público se trague el toro y la presidencia pique en mantenerlo. Es engaño, una tarde más, la suerte de varas. De autentica vergüenza, tanto el poner los toros en suerte, la colocación de los lidiadores, la selección de estas ‘ruinas’ en la crianza y por supuesto el resultado posterior en las plazas. Es engaño la irrupción de la música en faenas inmerecidas para tratar de imponer un falso triunfalismo. Es engaño ofertar un ‘mano a mano’ donde el aficionado espera competencia en cada fase de la lidia y que sus protagonistas pongan toda la carne en el asador para obtener los mejores resultados.

     Es mediocridad la tauromaquia de Castella, especialista en citar con el pico de la muleta, torear desviado y descargar la suerte. Es mediocridad que López Simón no entienda a sus oponentes para medir bien las distancias, bajar la mano y templar sometiendo adecuadamente las embestidas. Es mediocridad que este emergente torero -del cual se espera mucho y bueno- se anuncie con el ‘medio toro’. Es mediocridad que con las embestidas amables y aborregadas de los toros de esta tarde solamente se cortaran dos orejas por López Simón en el cuarto y sexto toro.

     No ha sido mediocridad la labor toda la tarde de la cuadrilla de López Simón. Vicente Osuna, Miguel Ángel Sánchez, Jesús Arruga y, sobre todo, Domingo Siro. Un aplauso para ellos.

 


 

LA CORRIDA, AL COMPÁS

Para ir entrando en materia…

Fernando Naranjo.-

La preferia busca el rumbo.
Tarde a tarde lo persigue
y fe mía lo consigue,
de talante algo jocundo;
a veces, hasta profundo,
su destino equilibrado,
con remite apasionado
de un pueblo que siempre supo,
y por mimado le cupo;
Sevilla No8Do.

A ‘enconado’ mano a mano,
corrida falta de talla.
Falto la casta y metralla.
No para un circo romano,
ni en duelo a un espartano.
Sólo bravura y compás
para poder disfrutar
el rigor de nuestra Fiesta;
nuestra fe siempre dispuesta,
no lo debéis olvidar.

¿Qué pasa con las cuadrillas
que arman tanto jaleo?
Si no lo veo, no lo creo;
sus ágiles zapatillas
conforman danzas sencillas
ante rizados morrillos.
No es un juego de chiquillos,
es labor de los muy hombres;
algunos con sobrenombres,
aquí se juegan sus brillos.

 

Siro, Arruga y Sandoval
M.A. Sánchez, Vicente Osuna.
¡Ojú, qué mala fortuna
‘pa’ su tabique nasal!
Fue al tapar su femoral
al salir de ‘Canastero’…
¿Y Chacón, no fue torero?
Mi brindis por los de plata,
que tarde a tarde destacan,
alegrando mi tintero.

Llegó elegante Castella
portando su flor de lis,
mas no pudo conseguir
implantar hoy tan firme huella,
y fue vana su querella
e impotente quehacer.
Hoy no borrara el francés
el recuerdo de un paisano
que en Sevilla casquivano
presumió de Merimé.

La tarde voló a Barajas
de la mano de Simón,
que aparte de un arrimón
y de sendas manos bajas,
parece que aquí se cuajan
sus ansiadas pretensiones
y toreras prestaciones.
En esta plaza chatita,
tan sabionda y exquisita,
para importantes funciones.


LA PINCELADA (Pérez Indiano)

 

Autor del apunte: José Tomás Pérez Indiano.

Un estoque de tristeza
forja su perfil exacto.
Vive ausencias y hace un pacto
de silencio en su cabeza.

(Aurelio Verde)

 


GALERÍA GRÁFICA (lamaestranza.es)

Sebastián Castella.

Sebastián Castella.

Sebastián Castella.

Sebastián Castella.

López Simón.

López Simón.

López Simón.

López Simón.

López Simón.


OTRAS IMÁGENES (Javier Martínez)

Esperando el paseíllo.

El calor empieza a apretar.

El botijo de López Simón.

Aparatoso derribo.

Picador descabalgado.

Cabalgando sobre las tablas.

Rodando por el albero. Otra caída. Se echó de aburrimiento.

 


LOS TOROS, UNO A UNO (Javier Martínez)

Primer toro.

Segundo toro.

Tercer toro.

Cuarto toro.

Quinto toro.

Sexto toro.

 

 


 

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