Con Victoriano Valencia, Curro y Palomo

Una sonada suspensión por falta de toros

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Durante la pasada Feria de Abril ha tomado gran protagonismo la cantidad de toros rechazados en los reconocimientos veterinarios, con varios días de intenso baile de corrales. No es algo nuevo. El 13 de abril de 1969 se tuvo que suspender una corrida con Victoriano Valencia, Curro Romero y Palomo Linares por el rechazo de los toros anunciados.

Vicente Parra.-

     Hasta dieciocho toros tuvieron que reconocer los veterinarios para aprobar la corrida lidiada en la inauguración de la temporada sevillana, un baile de corrales que después se ha repetido en varias ocasiones durante la Feria de Abril. Una buena medida si se quiere mantener el prestigio que ha de gozar una plaza de primera categoría no sólo en el aspecto administrativo, sino también en otros.

     Los problemas respecto a los reconocimientos de las reses no son sólo temas actuales sino que vienen desde hace tiempo. Y, en esta ocasión, vamos a recordar un hecho acaecido en la plaza hispalense el 13 de abril de 1969, fecha en la que estuvieron anunciados Victoriano Valencia, Curro Romero y Sebastián Palomo Linares para lidiar un encierro de Benítez Cubero.

     En el primer reconocimiento de las reses, los veterinarios no aprobaron cuatro astados (uno de ellos por aparente falta de edad y los tres restantes por falta aparente de edad y defensas defectuosas). Dado que sólo se habían aprobado dos toros, el ganadero y la empresa decidieron retirarlos.

     Se trajo del campo otra corrida. En esta ocasión del hierro de María Pallarés, esposa de José Benítez Cubero. Dada la hora de llegada a las instalaciones, el reconocimiento se dejó para las primeras horas del mismo día del festejo. Y, en el mismo, los veterinarios rechazaron, por aparente falta de edad y escasas defensas, cuatro toros, aprobando tan sólo dos. Igualmente se rechazó otro toro de Benítez Cubero que también había sido presentado a examen. Mientras tanto, la empresa ofreció al apoderado de Palomo Linares la posibilidad de que se lidiasen encierros de Salvador Guardiola, Manuel Camacho o Celestino Cuadri, negándose a ello y aceptar sólo las reses que figuraban en el contrato del torero.

     Al no haber toros, la autoridad requirió a la empresa para que presentara otros astados. Ante la imposibilidad de poderlo hacer, alegando además la falta material de tiempo para el embarque, traslado, desembarque, reconocimiento y enchiqueramiento de los toros, fue cuando la autoridad decidió suspender el festejo, dando cuenta de ello al Gobernador Civil, quien hizo pública una nota en la que señalaba que “teniendo en cuenta la información facilitada por sus delegados en la plaza de toros, he acordado la suspensión de la corrida por la descarada falta de trapío, edad aparente y falta de peso del ganado, rechazando los toros del hierro de José Benítez Cubero y los presentados por María Pallarés, todo ello velando por el prestigio y pureza de la Fiesta Nacional en la Feria de Sevilla”.

     Años después, en la temporada de 1991, se produjo otra situación similar, suspendiéndose una corrida organizada para promocionar la Expo 92.

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