Gómez del Pilar, el 17 en la Maestranza

La Maestranza, lugar para dar fe

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Gómez del Pilar, en su reciente triunfo en Madrid.
Gómez del Pilar, en su reciente triunfo en Madrid.

«…Gómez del Pilar volverá a la Maestranza tras pasar por ella entre silencios y palmas el pasado septiembre. Su triunfo en Madrid lo trae a Sevilla. Apuesta de Pagés pese a la delicada situación económica. Pese a la escasa, depurada y cansada afición. Pese a que los tendidos luzcan semivacíos al sol abrasador de un domingo de junio. Las Ventas fue su poderoso estímulo, la Maestranza el lugar para dar fe…»

Manuel Viera.-

     Hacía mucho tiempo que no me regocijaba con el toreo bien hecho y bien contado de un novillero. De ese capaz de dotarlo del recuerdo inolvidable tras dejar definido en el ruedo de la plaza su futuro de torero. Esto mismo, pero en presente, lo escribí hace poco menos de un mes en el inicio de un parecido texto en el que exponía la difícil situación de los novilleros y, por consiguiente, de las novilladas picadas. Y no es que, ahora, el cambio se haya producido de milagrosa manera, ni mucho menos, pero se hace necesario también ensalzar las cualidades y calidades de quien fue capaz de ilusionar con lo mostrado en el ruedo de la plaza de toros de Las Ventas.

     Noé Gómez del Pilar se llama, y es, ante todo, un novillero dispuesto, valiente, redondo, templado y educadamente embaucador. Su toreo transpira una delicadeza de fondo que es fácil apreciar desde que se abre la puerta de chiqueros. Luego, observé cómo todo iba transcurriendo con enorme empeño y, en consecuencia, cómo se desarrollaba una lidia en la que la clarividencia discurría sin obstáculos. Es este un torero al que le importa más la verdad profunda de un muletazo que lo banal de un estético trazo. Es de esos pocos que muestran unas formas claras y precisas, incisivas y emotivas, dotadas de inmenso interés. Su ambición le permitió desentrañar un toreo de alta valoración con el que logró aportar transparencia y calidad a un brillante resultado final. Y todo hecho y dicho con un encastado y bravo utrero del sevillano Manuel Cañaveral. Así, sin contemplaciones. Es lástima que no afilara un poco más la punta de su espada, demasiado roma aún para abrir con facilidad ese hueco por el que se llega al triunfo total.

     Gómez del Pilar repetirá en Las Ventas en ‘mano a mano’ ilusionante. Y volverá a la Maestranza tras pasar por ella entre silencios y palmas el pasado septiembre. Ni estuvo bien, ni estuvo mal. Atisbó formas pero no definió, quizá porque no definieron tampoco los novillos de Villamarta. Su triunfo en Madrid lo trae a Sevilla. Apuesta de Pagés pese a la delicada situación económica. Pese a la escasa, depurada y cansada afición. Pese a que los tendidos luzcan semivacíos al sol abrasador de un domingo de junio. De todas formas, Las Ventas fue su poderoso estímulo; la Maestranza el lugar para dar fe.


*Manuel Viera es redactor y responsable de las crónicas de Sevilla Taurina, así como colaborador taurino de Punto Radio en Sevilla y Utrera. (manuelviera.com).

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