BALANCE de la jornada: Luque triunfa en Castellón

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Las dos orejas ganadas por Luque esta tarde. (FOTO: Antonio Casado-burladero.com)
Las dos orejas ganadas por Luque esta tarde. (FOTO: Antonio Casado-burladero.com)

El matador de toros sevillano da su primer golpe de atención en la nueva temporada y cuaja a un toro de Fuente Ymbro al que le corta las dos orejas.

 Redacción.-

     El balance de las actuaciones de toreros sevillanos que han realizado el paseíllo hoy, miércoles 10 de marzo, ha sido el siguiente: 

CORRIDAS DE TOROS 

  • Castellón: Se han lidiado toros de Fuente Ymbro, desiguales de presentación; mejores los tres primeros. Alejandro Talavante, silencio y silencio. Daniel Luque, dos orejas y silencio. Rubén Pinar, oreja y saludos. Un tercio de plaza.

     Según crónica de los compañeros de burladero.com sobre la actuación de Daniel Luque esta tarde en Castellón, «el segundo toro, que pareció tener las fuerzas justas, sí que evidenció buena clase y condición en sus embestidas. Pronto lo vio Daniel Luque, en un buen recibo a la verónica ganando terreno hasta los mismos medios de la plaza y en un quite por chicuelinas. Tras un ‘picotazo’ en varas, Luque apostó por irse al centro del ruedo. Dando distancia y citando de lejos. Y el de Fuente Ymbro respondiendo, galopando con cierta alegría. Toreo a media altura, prefiriendo dosificar a un animal que humilló con más entrega cuando le bajó la mano. Las menos veces. Sin apretarle las tuercas ni exigiendo. Pero Luque tiene una personalidad propia. Los naturales tuvieron más temple y elegancia. Pero mucho más unos inspiradísimos remates por bajo, con unas trincherillas llenas de estética. Ahí se decantó la faena de Daniel, que con el animal más metido en tablas se terminó de entregar en una serie de derechazos girando sobre sí mismo, llevando tapadísimo al de Fuente Ymbro, que le repitió con gratitud. Dos orejas en su primer toro de temporada. Visto lo visto, si lo llega a coger con la temporada más rodada, le monta un lío mayor. Para él fueron a parar las dos orejas, pues no pudo hacer mucho más con el quinto, un manso de libro. Trató el sevillano de sujetarlo por el ruedo. Tras dos vueltas persiguiendo al de Gallardo se fue a por la espada. La tarde ya parecía hecha».

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