CAÑADA ROSAL – Festival benéfico, Sábado 6 de Febrero de 2010

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Todos los toreros cortan los máximos trofeos. La plaza de toros registró un lleno absoluto para ayudar a los fines benéficos de la asociación Andex y disfrutar con el buen juego de los astados de Los Recitales; dos de ellos fueron premiados con la vuelta al ruedo. Notables faenas de El Cid, Miguel Ángel Delgado y el novillero astigitano Daniel Sotillo.

 


Espartaco, con los máximos trofeos del astado que ha lidiado.
FOTOS: Pepe Sánchez

Lorena Muñoz (ABC).-

Lucía el sol y los tendidos de la plaza de toros de Cañada Rosal estaban abarrotados de un público expectante ante un más que interesante plantel de toreros. La ocasión lo merecía: un festival taurino a beneficio de la Asociación de Padres de Niños Oncológicos de Andalucía (Andex) en su veinticinco aniversario, y en homenaje al periodista y director de ABC de Sevilla, Manuel Ramírez Fernández de Córdoba. Todos cumplieron con su parte: el ganadero Salvador Martín que cedió desinteresadamente los siete novillos del hierro de Los Recitales; los toreros con su entrega; y los aficionados que llenaron un coso portátil habilitado para el efecto con una capacidad superior al número de habitantes de la localidad. Todo un éxito.

A esta cita, que abría la temporada taurina en Sevilla, acudieron numerosas personalidades demostrando una vez más su compromiso con la asociación Andex, que preside María Luisa Guardiola. En los tendidos estuvieron presentes la duquesa de Alba, Cayetano Martínez de Irujo con sus dos hijos, el maestro Curro Romero y su esposa Carmen Tello, el presidente de la Asociación de Empresarios de Andalucía (CEA), Santiago Herrero, además de Concha Mejías, viuda de Manuel Ramírez, y sus dos hijos, Juan de Dios y Robledo, entre otros.

 


Uno de los magníficos muletazos de El Cid esta tarde,

En lo taurino, la cuarta edición de este festival celebrado en Cañada Rosal tuvo interesantes actuaciones, un balance numérico de catorce orejas y siete rabos y hasta una petición de indulto. Fue el quinto novillo, lidiado por El Cid en una faena muy completa en la que mostró que afronta la temporada con decisión. Destacaron los naturales de mano baja, con gusto, temple y profundidad. Le dio tiempo entre las series al magnífico ejemplar de Los Recitales que acudió a la muleta con calidad. Se gustó el de Salteras en el toreo en redondo, en dos circulares, citando de frente y a pies juntos. Mientras, el astado seguía con codicia al engaño, metiendo la cara y repitiendo. Los aficionados pidieron el indulto del novillo y, aunque El Cid dudó en si entrar o no a matar, finalmente realizó la suerte tras consultar al palco. Al novillo se le dio la vuelta al ruedo, pero al margen del indulto, lo mejor fue la dimensión de su faena y las sensaciones que mostró en el ruedo.

Las dos orejas y rabo que obtuvo como trofeos fueron los mismos que recibieron todos los actuantes. Abrió plaza el rejoneador Diego Ventura, que se mostró muy solvente y conectó muy bien con los tendidos en la que era su primera actuación del año. Animoso en todos los tercios, se lució mucho en banderillas montando a ‘Nazarí’ y sobre todo con las cortas dejando llegar mucho al novillo a la cabalgadura.

 


Miguel Ángel Delgado, de Écija, otro sevillano con personalidad.

El primero a pie fue Espartaco, que estuvo templado a la verónica, muy relajado y en maestro en la faena de muleta a un novillo justito de fuerzas pero noble que lo dejó estar más por el pitón derecho. Javier Conde manejó con garbo el capote y brindó a Curro Romero su actuación, larga en su metraje y más acoplada al final cuando pudo torear más despacio. Rivera Ordóñez estuvo entregado en su actuación tanto en el capote como en la muleta. Banderilleó con solvencia y su faena de muleta tuvo calidad en el comienzo con doblones, trincherillas y cambios de mano rematados con el de pecho para terminar en cercanías.

Miguel Ángel Delgado anduvo variado con el capote en el recibo y en un vistoso quite además de entregado y con ansia de triunfo. Comenzó en el centro del anillo con un pase cambiado por la espalda, a lo que le siguió una faena por ambos pitones premiada también con las dos orejas y el rabo. El novillero Daniel Sotillo escuchó los olés más rotundos de la tarde al recibir con una larga de rodillas en el tercio a un novillo de mucha presencia con el que estuvo digno y con muchas ganas. Al final del festejo y cayendo la tarde, se sumó al triunfo de sus compañeros.

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