Melé y miedo escénico en el palco

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«…Esta es la de la incongruencia: ¿porqué, como mínimo, no mandó poner banderillas negras? Están en el Reglamento para algo y es concretamente para advertirles a los ganaderos de que no críen basura. Hay que enfrentarse al ganadero, y seguramente para siempre; pero hay que hacerlo, es obligatorio el hacerlo. Si se hubiese empezado a poner las negras a Juan Pedro hace 15-20 años otro gallo nos cantaría hoy día….»


FOTO: Sevilla Taurina.

Paco Díaz.-

     Verdaderamente se ha torcido el funcionamiento del palco presidencial de la Maestranza desde la salida de Juan Murillo y no damos una a derechas; o mejor sí, quizás sea a derechas que las estamos dando todas.

Los equipos alteran los turnos, sin una lógica clara

     Se cambian totalmente los turnos que restaban para la temporada, adjudicándose a Gabriel Fernández Rey las dos corridas que sobre el papel eran más importantes para la empresa: la de Morante y El Cid con toros de Juan Pedro, y la de final del ciclo y broche de la temporada el 12 de octubre. La justificación a este cambio fue que el señor Salguero es más novato en el cargo y no era cuestión de dejarle una corrida de importancia para él. Improcedente total: sólo era necesario permutar corrida por novillada entre Salguero y Fernández, y asunto resuelto. Además, Salguero no lo está haciendo nada mal hasta ahora.

     Este paso adelante de Fernández Rey de momento no ha conducido a nada, pues ya es sabido por todo el orbe taurino el resultado de su ayuda en la gestión de compra. Toros bien presentados (pero en el limite de presencia) y un comportamiento para ser la peor corrida de la temporada, y de varias de las anteriores. Esperemos que tenga más suerte en la próxima compra del 12 de octubre, pero ya va siendo hora, después de todo lo visto esta temporada, de que el señor Gabriel Fernández Rey se vaya pensando su posible dimisión de cara a la próxima temporada.

Los toros no se devuelven a los corrales, así lo mande el médico

     Y ya estamos en la siguiente corrida, del día 27. Buena corrida, excelente presentación, íntegros, sanos, con movilidad, sin caerse, comportamiento desde buenísimo -el cuarto- hasta buenos y aceptables -el resto de cinco e infumable y de comportamiento infame el sexto-. O sea, como debe de ser: de todo un poco y parece ser que este tipo de toros todavía existe.

     Pero llegamos al último de la tarde y nos visita la incongruencia. El sexto toro fue protestado abundante y permanentemente por el público por su comportamiento de manso descarado y peligroso. Sin embargo la señora presidenta hace una interpretación del Reglamento más bien en contra del aficionado y, lógicamente, del torero, manteniéndolo en el ruedo. Podía haberlo devuelto si hubiese querido, pero interpretó que no tenia ningún defecto físico y lo mantuvo en el ruedo a pesar de las sonoras protestas. Sin embargo, el Reglamento en su articulo 54 apartado 12 permite  que "si un toro no es apto para lidia, por condición de ilidiable y de no poderse picar, es posible devolverlo a los corrales".

     El toro al que me refiero del domingo era ilidiable, no se pudo picar, porque un encuentro y una huída inmediata no es una pica, y porque para mayor escarnio lo único que se pudo hacer fue perseguirlo con los caballos fuera de la raya, y ni por esas. Esta es la de la incongruencia: ¿porqué, como mínimo, no mandó poner banderillas negras? Están en el Reglamento para algo y es concretamente para advertirles a los ganaderos de que no críen basura. Hay que enfrentarse al ganadero, y seguramente para siempre; pero hay que hacerlo, es obligatorio el hacerlo. Si se hubiese empezado a poner las negras a Juan Pedro hace 15-20 años otro gallo nos cantaría hoy día.

     Por último, y no duelen prendas y aunque esto parezca una de cal y otra de arena, el ganado mejor presentado y sobre todo con aspecto más integro (recordemos por ejemplo el 14 de Agosto) que está saliendo este año en la Maestranza son en los festejos que preside ella. Posiblemente su condición de jurista sea una garantía para nosotros los aficionados. En resumen: es una presidente muy válida y honrada, pero tiene que perder el miedo a tomar decisiones importantes y pensar exclusivamente en el cliente-aficionado.

*Paco Díaz es fotógrafo taurino sevillano. / Publicado en toroimagen.com

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