BALANCE de la jornada: El Cid, a hombros en la plaza de toros de Burgos

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El matador de toros sevillano Manuel Jesús ‘El Cid’ ha cuajado una gran tarde hoy en la cuarta de la Feria de San Pedro en Burgos. El diestro de Salteras ha cortado una oreja a su primer astado y las dos del segundo de su lote, ambos con el hierro de Gerardo Ortega. El Cid resurge de esta forma de un bache artístico que se acusó a su paso por las Ferias de Sevilla y la más reciente de Madrid.


El Cid sale a hombros esta tarde en Burgos tras una triunfal actuación.
FOTO: tauroburgos.com

Redacción.-

     El balance de las actuaciones de toreros sevillanos que han realizado el paseíllo  hoy, miércoles 1 de julio, ha sido el siguiente: 

CORRIDAS DE TOROS 

  • Burgos: Se han lidiado tres toros de Gerardo Ortega, desiguales de presentación y juego. El Cid, oreja tras aviso y dos orejas. Sebastián Castella, silencio y oreja. Miguel Ángel Perera, oreja tras aviso y silencio. Casi lleno.

     En crónica de los compañeros de burladero.com sobre la actuación del diestro sevillano, "a El Cid se le vio otra actitud diferente a la de la temporada. Irregular en la faena, tardó el de Salteras en cogerle el aire. Dos series por la izquierda, muy abiertas y muy por fuera, cantaron la condición del toro. Y después de eso el sevillano encontró el punto sobre la diestra en dos series buenas, bajando la mano, quieto de planta y aprovechando la inercia del viaje. Por ahí subió la faena y el toro mejoró. Cuanto más le obligaba, más quería. No mantuvo la misma intensidad el trasteo, sí la actitud del torero. Volvió a la zurda y por ahí no funcionó tampoco la cosa. Más espeso, sin tanta claridad, se nubló la faena, bien resuelta al final con una serie en redondo de buen aire y, sobre todo, un espadazo que tiró al toro sin puntilla. Dos trofeos. Otro paseó del que abrió plaza, un toro de aparentes hechuras y cornicómodo, que también pidió que siempre le bajasen la mano y tuvo nobleza. No la bajó El Cid casi nunca, sin asiento ni temple en las muñecas. Todo fueron ganas, atropelladas en algunos casos, en una faena ligera con muchos guiños al tendido. Una estocada y un descabello fueron preludio para una oreja".

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