Félix Gordillo ‘El Chino’: «Cuando me tiré en Sevilla con el Miura iba con la espada para entrar a m

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Fue una de las anécdotas de la Feria de Abril. Un ecuatoriano de 62 años -los últimos seis viviendo en España- que quiso colmar su enorme afición tirándose de espontáneo en la corrida de Miura que cerraba la Feria de Abril. Logró darle tres muletazos pero no es suficiente; quería entrarle a matar incluso. Mientras vive día a día en diversos trabajos, su ilusión es verse anunciado en algún cartel: «Con eso ya me podría morir tranquilo». SEVILLA TAURINA lo ha localizado para conocer su vida.

Carlos Moya.-

Va camino de pasar tres semanas desde que los tendidos de la Maestranza presenciaran durante la corrida de Miura una imagen más propia del toreo de la España de mitad del siglo XX. Un maletilla en el ruedo de la plaza.

Desde ese día Sevilla Taurina tenía curiosidad por conocer la identidad de este peculiar personaje que ahora le desvelaremos, no sin antes mucho preguntar y haber hecho gestiones, porque son pocos quienes nos podían dar información acerca de Félix Gordillo, un ecuatoriano de 62 años afincado en Sevilla desde hace seis. Vive en Coria del Río, lo conocen como ‘El Chino’ y sobre si volvería a saltarse al albero como el domingo de farolillos «ni lo dudaría. Lo haría aquí y en Madrid», asegura firme.

Se considera un maletilla, aunque ha sido la primera vez que lo ha hecho «porque quiero conseguir una oportunidad aquí, en cualquier pueblo español. Con eso me conformaría y se podría decir que moriría tranquilo». Dejó su familia en Ecuador y se vino para España en 2003. En un principio estuvo viviendo en Madrid. Pasó algún tiempo en Bilbao, «pero como allí la afición al toro es muy poca, porque no hay tanta como aquí en Sevilla, me bajé al sur». Sólo vino para disfrutar de esa oportunidad, que pese a su edad, ansía disfrutar y verse anunciado en un cartel. Y es que su amor por el toreo es bastante grande.

En Suramérica fue novillero con picadores, y se vino con su licencia bajo el brazo, pero sin trabajo. Aquí hace lo que le salga: trabajos de fontanería, electricista, pintor… ¡y hasta de panadero!. «Me mantengo del dinero que consigo de hacer chapuzas, como dicen acá. Todo para sobrevivir y poder estar aquí para torear, mientras espero mi momento». En este tiempo desde su llegada, asegura que no ha podido conseguir esa oportunidad que buscaba, porque «no conocía a nadie. Durante los primeros tres o cuatro años andaba algo desorientado. No sabía dónde estaban las ganaderías, dónde paraban los toreros… Nada. Entonces me fui a trabajar al campo de un lado a otro, hasta que cuando conseguí orientarme me di cuenta de cómo funciona ésto y me relacioné con algunos amigos en La Algaba. Fue en las fiestas de septiembre, hace dos años, donde sueltan unas vacas muy grandes para que toree el pueblo. Entonces dije: esta es la ocasión para torear esas vacas grandes y que me conozca la gente. Las toreé y los toreros del pueblo se me acercaron, y así los conocí. La gente arrancó varios olés, me aplaudieron y me emocioné mucho».

Según Félix Gordillo, ese momento de gloria le sirvió para que el alcalde de la localidad algabeña –José Luis Vega– le ofreciera ponerle en una de las novilladas de promoción de septiembre. A sus 62 años asegura que está en forma y que puede correr y moverse como «un chaval, ya que en Ecuador también he participado en infinitas pruebas atléticas».

Félix, que también se dedica a hacer en Coria ayudas de muletas y espadas de matar para los jóvenes alumnos de las escuelas taurinas sevillanas, recuerda bien el día de la corrida del pasado 2 de mayo en la Maestranza. Él ya conocía la Maestranza, donde estuvo trabajando durante prefería y Feria cuidando las cuadras del patio de cuadrillas, por lo que partía con ventaja para planificar su ‘salto al ruedo’. «Me propusieron que trabajara ahí, y yo acepté. Tenía ya mi propósito de saltarme y trabajando en el patio de cuadrillas pensé que me sería más fácil alcanzar el ruedo». La tarde del domingo de farolillos entró en la plaza como otro aficionado más, por la puerta acceso de la calle Iris, aunque ya sin trabajar «porque ya había cumplido con mi labor, pero como ya me conocían, pues me dejaron entrar por ahí».

Aquel día metió, plegada, la muleta con la ayuda y la espada en el coso de El Baratillo; ya lo había hecho en otras tres ocasiones durante las corridas del ciclo abrileño, «pero como esas veces no había dado la coincidencia de que se devolviera algún toro, no me tiré. Entonces, el domingo, dije: esta es mi última oportunidad. Yo estaba abajo, cerca de la puerta por donde salen las cuadrillas a la plaza. Mi plan era salir al ruedo en el momento entre que el presidente sacaba el pañuelo verde y salían los cabestros. Era la situación más precisa, pero también la más inoportuna porque estaban todos los toreros delante del toro».

Según relata nuestro protagonista, «cogí la muleta y ya la metí armada en una maleta a la plaza. Salí y fue muy rápido. Me fui corriendo a buscar la cara del toro, pero tampoco me dejaron los toreros, porque al mismo tiempo me tiraban el toro encima, y más que torear, me defendí. Para mí que no le dí ningún pase. Yo llevaba la espada preparada para entrar a matar al toro. Pretendía desde primera hora pegarle una o dos tandas y cuando viera que iban a abrir la puerta de los corrales para devolver al toro meterle el estoconazo antes de que salieran los bueyes, pero no me dejaron nada. Sería una satisfacción haberlo matado».

Dice que si le dan una oportunidad y le embiste el toro «va a pasar algo, porque tengo muchas ganas e ilusión. Me gusta soñar: dormido y despierto». Para eso se prepara durante toda la temporada; de hecho ya ha estado en 55 tentaderos en la tapia: Domecq, Jandilla, Manolo González… Siempre han estado todas las figuras en esos momentos: El Cordobés, Manzanares, Ruiz Miguel, Talavante, Ortega Cano… «Todos me felicitan».

Después de saltar en la corrida de Miura dice que la Policía le echó de la plaza, le tomó los datos, le dijeron que ya le llegaría la multa y le quitaron los trastos, los mismos que le devolverían cuando pagara la sanción. Es la anecdótica historia de Félix Gordillo ‘El Chino’, aunque le gustaría anunciarse como ‘El lojano’, por haber nacido en la ciudad ecuatoriana de Loja. Asegura que no parará hasta que se vea anunciado en un cartel, en una corrida de Juan Pedro Domecq, sus toros favoritos… En Sevilla fue con un Miura…

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