Solitaria oreja para Barberán con novillos de triunfo

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AL NATURAL
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Solitaria oreja para Barberán con novillos de triunfo

Real Maestranza – Novillada con picadores de abono, Domingo 18 de Mayo de 2008

NOVILLOS: Se han lidiado novillos de El Torreón, justo de presencia aunque de muy buen juego. Noblón el primero, aunque justo de fuerzas. Bravo y noble el segundo. Con poco recorrido el tercero. Noble de muy buen juego el cuarto. Excelente el quinto, noble y con mucho recorrido. manso y deslucido el último.

NOVILLEROS:Pedro Calero, de catafalco y oro, silencio tras aviso y silencio.
Salvador Barberán, de grana y oro, silencio y una oreja.
Ernesto Javier 'Calita', de azul y oro, que debutaba con picadores, silencio tras aviso y silencio.

CUADRILLAS: En el sexto saludó Álvaro Guisasola tras parear.

INCIDENCIAS: Media plaza. Fuerte viento y lluvia durante algunas fases de la lidia.

Salvador Barberán le ha cortado la oreja al quinto novillo de la tarde, un noble animal con un pitón izquierdo extraordinario. Pedro Carrero escuchó palmas tras faena de momentos interesantes. Y el debutante Ernesto Javier «Calita», aún con escaso oficio, fue aplaudido tras mostrar ganas con el manso sexto. Los novillos de César Rincón, aunque terciados, dieron un notable juego.

Manuel Viera.-

La faena de Salvador Barberán al quinto tuvo momentos de significativo toreo. Lo más llamativo fue la sencillez y la naturalidad con la que brindó su mejor versión del natural a un novillo de excelente calidad por el pitón izquierdo. Fue una faena intensa e inspirada, con un toreo largo, en ocasiones de muleta a rastra y mano baja, en el que enhebró el hilo de la embestida con la aguja de una fenomenal muleta. Simplemente toreó, aunque con matices de intermitencia, toreó. Además, la buena estocada con la que finiquitó su quehacer provocó en el público tal pasión que, mientras unos pedían una segunda oreja, otros se decantaban por la vuelta al ruedo en el arrastre al buen utrero de César Rincón. Y, claro, llegó la confusión para el novillero, que con un apéndice en la mano y convencido de la fuerte petición para el segundo, no dudó en recorrer el ruedo en una segunda vuelta innecesaria e inmerecida.

Sin embargo, el triunfo del algecireño le debió saber a poco, porque pocas veces se le ha de presentar tal ocasión, por importancia del lugar y calidad del lote en suerte, para abrir de par en par la más gloriosa puerta grande que existe en el toreo. Fenomenal ocasión para obtener el pasaporte y entrar en las grandes ferias que aún resta de la temporada. Porque Barberán se dejó escapar el triunfo en la lidia del segundo, otro noble novillo de claras y boyantes embestidas. De todas formas, el novillero de Algeciras, toreó despacio y trazó muletazos diestros y zurdos con gusto y clase, aunque sin continuidad. Quizá por esto, por la falta de ritmo, por la intermitencia del trasteo y el mal manejo de la espada que minimizó la importancia de lo hecho, todo se quedó en silencio.

A primera vista gustaron las formas con las que Pedro Carrero inició faena al cuarto, otro novillo de extraordinario pitón izquierdo y de los que sueñan aquellos que se apresuran a alcanzar la meta. Carrero anduvo templadito con la diestra, pero sin transmitir demasiada emoción. Mejor con la zurda, con la que dibujó una tanda de tres naturales rematados con un lentísimo pase de pecho. Después, se sucedieron las series a derecha e izquierda sin que el trasteo remontara el vuelo. Tras la estocada escuchó algunas palmas. Con el flojo primero tuvo un segundo enemigo en contra: el fuerte viento, que le imposibilitó el necesario acople con la distraída embestida del noble novillo. De todas formas, dejó trazados sueltos muletazos demostrativos de sus buenas maneras. Mató mal y fue silenciado.

Esta tarde no afloró la expresividad sevillana en el toreo de Ernesto Javier 'Calita'. Quizá no tuvo la suerte de los demás en el lote de utreros. Además, no se le vio centrado con el tercero, el más complicado de la notable novillada del colombiano César Rincón. Una manifiesta falta de oficio hizo que el debutante mexicano, perteneciente a la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, no acertara con la necesaria lidia. Y para colmo mató mal. Al sexto, sin humillar y rajado casi en los inicios de faena, le dibujó sueltos muletazos sin demasiada convicción. Le aplaudieron su voluntad.

Esta vez los chicos, por terciados, novillos de El Torreón se movieron, no se cayeron y tuvieron calidad en sus nobles embestidas, las necesarias para propiciar el triunfo a los que desesperadamente lo buscan. Y se les escapó de las manos. Así es esto.

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De la desconcertante presidenta al inspector anti-almonteño

Francisco Mateos.-

¡Qué pena de novillos! Maquinitas (por su escasa presencia) casi perfectas de embestir: nobles, con recorrido y hasta haciendo el perfecto planeo de avión con las cuernas. Una lástima que no hayan sido capaces de cortarles las orejas los novilleritos. El triunfo ganadero ha sido importante. Ojalá que César Rincón, ahora ya más centrado en su etapa de ganadero tras su retirada de los ruedos, siga cuidando esta ganadería de El Torreón que tan buenos productos ha ofrecido hoy. Lástima que la presidenta de nuevo haya protagonizado un nuevo petardo. Segundo, cuarto, y sobre todo quinto, han sido novillos de un juego extraordinario. En ese quinto, de excelente juego, que se dejó dar en el caballo y que desarrolló nobleza y humilló una barbaridad, el público pidió la vuelta al ruedo, algo que debe ser capaz la presidenta de diferenciar de la petición de segunda oreja. El mismo petardo fue aquella vuelta al ruedo inmerecida al toro de Victorino Martín en la pasada Feria de Abril, como el no concederla en la tarde de hoy a ese excelente quinto novillo. Al ritmo que va llegará a ser buena presidenta; aunque en el camino deje una larga lista de clamorosos errores de difícil enmienda.

Y de petardo a petardo. Con la plaza a medio llenar, durante el final de faena del primer novillo comenzó a llover, lo que provocó la lógica estampida de los aficionados de los tendidos hasta las gradas cubiertas; basta con subir la barandilla del balconcillo de la grada. Sin embargo, un inspector del tendido 4 se tomó su cargo a rajatabla e impedía con enérgica actitud al personal acceder a las gradas, mientras el agua les calaba cogote abajo. Incluso llegó a expulsar a una pareja de 'guiris' que habían accedido a la grada 2 hacia el exterior de la plaza. También intentó expulsar al exterior desde la grada a un joven que se había refugiado en ella de la lluvia, pero le plantó lógica negativa. El clamor popular de la grada, abucheando la actitud y formas del inspector de la plaza, acabó por achantarlo y se fue sin volver a aparecer. Se ve que el hombre no debe ser muy almonteño por aquello de que no le hace ni pizca de gracia lo del 'salto de la reja'. Cosas que pasan.

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