Dos orejas de poco peso

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Real Maestranza- 1ª corrida de la Feria de San Miguel, Sábado 29 de Septiembre de 2007

TOROS: Se han lidiado toros de Parladé, aceptables de presentación, nobles y de escasa casta. Destacaron primero y el raquítico quinto.

ESPADAS: -Julio Aparicio, de rioja y azabache, pitos y pitos.
-Manuel Jesús 'El Cid', de verde botella y oro, palmas y oreja tras aviso.
-Salvador Vega, de blanco y plata, oreja tras aviso y saludos.

CUADRILLAS: Se desmonteraron tras buenos pares de banderillas Alcalareño, El Boni y Julio Pérez.

INCIDENCIAS: Plaza llena.

El Cid toreó con brillantez y especial firmeza con la diestra al buen toro quinto de Parladé. Salvador Vega aportó fuerza y carácter en la faena al manso sexto. Y Julio Aparicio anduvo con escasa voluntad ensoñadora en una tarde que no fue la suya y acabó su actuación con pitos.


Enorme El Cid con el capote.
FOTO: Matito.

Manuel Viera.-

Manuel Jesús 'El Cid' es uno de los más puros intérpretes del toreo de izquierda. Su zurda revela a un torero sincero y emotivo, maestro en sus clásicas formas y excelente representante del natural. Sin embargo, no consiguió hilvanar el pase zurdo profundo y emocionante trazado al parado y soso primer toro de la tarde. Intentos vanos, en un trasteo sólo de izquierdas, por alcanzar ligar los inmensos naturales de muleta adelantada, mano baja, largo recorrido y perfecto remate. Hubo atisbo de toreo diestro cuando el descastado animal se negó a andar. Tras pinchar y descabellar escuchó algunas palmas.

Pero el sevillano de Salteras construyó una muy bien acabada, intensa y emocionante faena con la diestra al buen toro quinto. El portentoso oficio de Manuel Jesús le permitió torear a placer en las primeras tandas a derecha. Los muletazos resultaron excelentes, trazados con cadente ritmo, con elegancia y empaque, y con la rúbrica del colosal pase de pecho.

El Cid está que se sale. De un lado el virtuosismo y la verdad que demuestra en su toreo; del


Vega toreando en redondo al tercero de la tarde.
FOTO: Matito.

otro la perfecta técnica apoyada sobre la sentida intención de sus clásicas formas. Fueron los muletazos diestros un deleite para la gente que jaleaba la amable y complaciente conjunción de pases a derecha. Fue lo mejor de una faena que bajó en calidad en el epílogo, pese a algún que otro buen natural suelto antes de pinchar dos veces y sonar el aviso. A El Cid, que también se lució en los genuflexos y lentos lances de capa, le pidieron la oreja que la amable presidenta concedió.

En la faena de Salvador Vega al tercer toro, manso, rajado y buscando siempre las tablas, mezcló las chispas preciosistas de los adornos con la profundidad de un toreo diestro para admirar y disfrutar pese a la escasa ligazón y la aparente falta de continuidad del trasteo. Fueron momentos donde tomó especial protagonismo en la tarde el toreo en redondo. Hubo ajuste en el trazo, y una despaciosidad en el recorrido que llamó la atención. Vega toreó con gusto y mesura, con suficiencia, muy por encima de las escasas calidades del toro, y sobre todo


Julio Aparicio, con en el que abrió plaza.
FOTO: Matito.

con enorme valor. Pese al espadazo caído y el descabello le pidieron la oreja, que con buena carga de benevolencia la presidencia concedió.

Al noble y descastado sexto lo toreó de capa muy despacio y con gusto, al igual que con la muleta, pero sin la necesaria comunicación con los tendidos. Los sueltos muletazos trazados con ambas manos carecieron de emotividad. Tras la estocada le despidieron con una ovación.

No se lo puso fácil el cuarto a Julio Aparicio, un toro de embestida desviada y recorrido irregular al que le pegaron en varas sin piedad. Se hacía imprescindible cierto valor y sitio para tolerar y asimilar las complicaciones del astado de Parladé, y no actuar, por tanto, con las deformaciones técnicas de sus triviales formas. Le pitaron con razón. Igual lo hicieron tras finiquitar de media estocada y un sinfín de descabellos al primero, un toro muy noble, un poco tardo, aunque con calidad en sus embestidas. Aparicio dejó escasos detalles de un toreo soñado pero no ejecutado, encontrándose muy a gusto en lo accesorio y sin fuelle en lo fundamental.

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AL NATURAL

Las cabezas pensantes

Francisco Mateos.-

Dicen que el toreo es para listos. Pero no para inteligentes, añado yo. Y entiendan que, en el toreo, es muy distinto ser listo que inteligente. Listo, en taurino, es aquel que sobrevive o triunfa ayudándose de su habilidad pícara de sacar tajada de alguna extraña circunstancia. Los inteligentes son algo así como las 'cabezas pensantes'. Y me pregunto cual habrá sido la 'cabeza pensante' que ha decidido que Julio Aparacio estaba preparado para hacer el paseíllo en la Maestranza. Perdón, torear en la Maestranza, porque el paseíllo sí lo hizo. Lo de torear… Manuel Viera ya lo cuenta con detalle en su crónica.

Aparicio es de los toreros de arte, de los irregulares, de los de los impulsos, de los de las genialidades, de los de cal y arena,… Estaba el hombre intentado ponerse de nuevo en circulación, tras años retirado y perdido del engranaje taurino conocido. Unos cuantos festivales en buen tono le animaron a vestirse de luces. Algunos éxitos en plazas de pueblos de escasa importancia hacían que hubiera un leve runrún positivo. Su triunfo en una plaza de cierto calado como Aranjuez pareció que terminó por fundir los plomillos de la 'cabeza pensante' que hasta ese momento estaba haciendo bien las cosas: despacio, poco a poco, y por plazas de menor importancia. Como hizo Pepe Luis Segura cuando atracó salvajemente -y con cariño y arte- la cartera de Diodoro Canorea con este torero cuando lo apoderaba.

Pero las bajas de los carteles de San Miguel de Sevilla obligan a la empresa a recomponer lo más dignamente el descompuesto miniciclo. A los empresarios se les ocurre hablar con Aparicio y la 'cabeza pensante' dice sí. Pocos confiaban en que el torero estuviera a la altura de la plaza. Es como lo de Morante y Paula: pocos esperaban que ese extraño invento de apoderamiento durara. Aparicio se estaba forjando un positivo runrún que posiblemente le hubiera posibilitado anunciarse en la Feria el próximo año en una corrida. Con la decisión de torear en Sevilla de forma precipitada se ha visto lo que se suponía, que no está para un toro y una plaza de importancia. Y de paso, ha quemado la posibilidad de estar en la Feria del año que viene, más rodado, con más seguridad y más expectación, y que una buena actuación le abriera puertas de otras plazas de importancia. Con lo de hoy en Sevilla, gracias a la 'cabeza pensante' de turno, se ha cerrado las puertas de la Feria de Abril y de otras plazas de importancia. A la 'cabeza pensante' se le ha debido fundir los condensadores.

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